Adiós al escritor Armando Ramírez

Foto: Especial

El narrador y cronista falleció este miércoles a los 67 años; sus hijos fueron quienes dieron a conocer la noticia a través de Facebook, resaltando que “no hablaremos de cómo falleció sino de cómo fue un guerrero de vida”

Redacción

Ciudad de México.- Armando Ramírez “amaba al Centro Histórico de la Ciudad de México como se ama a una mujer que le ha dado todo”, esa era una de las metáforas predilectas del narrador y cronista que este miércoles murió a los 67 años. Su amor por la urbe y por el barrio, guió la totalidad de su obra literaria y periodística.

A principios de este año en redes sociales se supo que Armando Ramírez Rodríguez había sido internado en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía por un problema en la columna vertebral y se llamó a apoyarlo. Dejó el hospital y salió feliz a promocionar su novela ‘Déjame’, incluso la presentó en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería y el pasado sábado se presentó en el Faro de Oriente, él ya no pudo ir.

La tarde de este miércoles, sus hijos: Marcela, Jimena y Armando Ramírez Sánchez, en un comunicado a través de la cuenta de Facebook del escritor, informaron: “Hoy la familia Ramírez comunica… Que nuestro padre acaba de fallecer… Queremos recordarlo como lo que fue… Un enamorado de la vida, su ciudad y sus barrios… Pero sobre todo del papá más chingón, amoroso, comprensivo y alentador”, señalaron y concluyeron: “No hablaremos de cómo falleció sino de cómo fue un guerrero de vida”.

El autor de ‘Chin Chin el teporocho’ (1971), ‘Noche de califas y Tepito’ (1983), ‘Quinceañera’ (1987) y ‘Déjame’ (Océano, 2019), aseguró en entrevista: “Desde niño viví la Ciudad y entonces aprendí que tenía que escribir de todo esto, pronto me di cuenta que esta ciudad es afortunada en el mundo, porque tiene tanto la cultura prehispánica, los recintos sagrados debajo de edificios como el Palacio del Arzobispado, el Palacio de Moctezuma que está bajo el Palacio de Bellas Artes o las ventanas arqueológicas que están en Catedral o en el Museo de la Caricatura”.

*Con información de El Universal

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