Manuel Arriaga

Pénjamo.- Pese a la prohibición de cavar o construir sobre la zona donde se encuentran los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), en la región suroeste de Guanajuato aún pueden encontrarse asentamientos construidos en su totalidad en estas zonas de riesgo.

Tal es el caso de la localidad La Maraña, en Pénjamo, donde sus habitantes se han acostumbrado a vivir a menos de medio metro de distancia de los ductos, ahí, donde la inseguridad se ha intensificado.

San Rafael de La Maraña es una pequeña localidad de Pénjamo de menos de 600 habitantes. En ella la gente vive y trabaja del campo, y de remesas provenientes de Estados Unidos.

La localidad está dividida en dos por una línea física que delimitan los ductos de Pemex. Pese a los riesgos que implica construir en zonas federales, donde cruza la tubería, los pobladores señalan que dadas las carencias y necesidad de tener un hogar propio, comenzaron a asentase hace más de 80 años.

Gonzalo Jiménez, habitante, relató que los ductos de Pemex comenzaron a construirse cuando la comunidad ya existía.

“En aquel entonces quedaron las tuberías lejos del rancho, por mucho tiempo hubo una distancia de casi 500 metros, pero ahora el pueblo ha crecido en la misma dirección donde están los ductos, sabemos que es peligroso, pero necesitábamos un hogar para nosotros y para nuestros hijos”, aseguró.

Y la sensación de peligro se acentúa, según comentó, con la presencia de ‘huachicoleros’, “personas que andan perforando los tubos para sacar combustible, sólo espero que eso no se dé cerca de la comunidad, porque sería una catástrofe”.

EZM

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