Yadira Cárdenas/ Nayeli García

Salamanca.- Para algunas madres, esta fecha duele. El 10 de mayo lastima a Alma Lilia Rodríguez porque desde hace tres años no sabe nada de su hijo. Tres años de una búsqueda que no cesará hasta que pueda encontrarlo.

Ella es integrante del colectivo “Salamanca Unidos, Buscando Desaparecidos”, y desde el primero de mayo del 2018 busca a su hijo Daril, que en ese entonces tenía 27 años de edad.

Durante estos tres años no ha cesado en su lucha y no pierde la esperanza de encontrarlo con vida, aunque también ha tenido que buscar en las fosas que se han encontrado.

El 10 de mayo el dolor es más profundo, solo le pide a Dios que la ayude a sobrellevar y encontrar a Daril, “remueve el día porque es un día para festejar y para los abrazos, besos, y pues yo ya son tres años y si me remueve; uno se pone un poco más sensible, por-que es bien feo”.

Señala que observa a las mamás con sus hijos y se cuestiona por lo que está pasando, “él siempre estaba al pendiente de ese día, de mi cumpleaños, de todas esas fechas que son importantes; pesa bastante la ausencia, el no poder celebrar. Cala mucho, pero ni modo”.

Seguirá en la búsqueda

Actualmente Ana Lilia Martínez se encuentra lesionada de un pie que la ha impedido acudir junto con los colectivos a los trabajos de búsqueda en las fosas que se han encontrado en los límites de Juventino Rosas y Celaya, pero menciona que en cuanto esté recuperada se incorporará.

A la fecha son 29 personas que son buscadas por sus familiares en Salamanca y esperan que los trabajos se amplíen a este municipio con el apoyo de la Fiscalía General del Estado.

En los próximos días se estarán reuniendo con la Subfiscal de Desaparición de Personas, Yolanda Domínguez y posteriormente con el Fiscal en el Estado Carlos Zaparripa Aguirre, para que se tome en cuenta al colectivo de este municipio y se estrechen los trabajos de búsqueda de salmantinos.

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Un dolor grande

Guanajuato se ha convertido en un lugar difícil para vivir, señaló el obispo Enrique Díaz Díaz ante el dolor y sufrimiento de más de 2 mil 500 familias que esperan el regreso de un familiar. “Sé de muchas familias que han tenido desaparecidos, pero cuando uno encuentra el dolor en las personas, cuando una mamá me dice mi hijo tiene tanto tiempo desaparecido, es un dolor grande que tratamos de acompañar, de ayudar, de hacer nuestra oración y de pedir por ellos”, indicó.

LC