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Ciudad de México.- En tres horas y media, los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa mostraron que a siete años de los hechos, y a pesar de la pandemia, salieron a las calles a exigir la aparición con vida de sus hijos.

Ayer, acompañados de integrantes de diversas escuelas normales del país que se organizaron para marchar, en formación casi militar y a modo de canon musical, entonaron consignas y recitaron los artículos 3 y 9 de la Constitución, que garantizan los derechos a la educación y de asociación.

“¡Enrique, Enrique, Enrique, culero, culero, culero!”, arengaban, en referencia al expresidente Peña Nieto. “¡26 de septiembre, no se olvida, es de lucha combativa!”.

Unas 2 mil 500 personas acompañaron a los padres, entre ellas normalistas que buscaban que sus voces resaltaran entre los vítores masculinos: “No has muerto, no has muerto, no has muerto, camarada, tu muerte será vengada”, cantaban.

A las 16:20 horas salieron del Ángel de la Independencia rumbo al Zócalo. Al pasar por el Senado, en Paseo de la Reforma, un contingente que portaba una pancarta con las fotos de los normalistas y la consigna “7 años sin justicia”, los esperaba para unirse.

Al pasar por el antimonumento de los 43, frente a la Torre Caballito, los padres de los normalistas se reunieron para hacer el pase de lista que recuerda a sus hijos ausentes.

A las 18:30 horas entraron al Zócalo, donde los esperaba un templete. Los asistentes guardaron un minuto de silencio por los padres de tres de los estudiantes, quienes fallecieron entre 2018 y 2021. En memoria de los padres de Minerva Bello, Tomás Ramírez, Saúl Bruno Rosario y Bernardo Camposanto.

Luego, al escuchar a Hilda Legideño, madre de uno de los normalistas, quien recordó las prime-

ras horas del 27 de septiembre de 2014 cuando recibieron la noticia de que sus hijos habían sido agredidos, algunas de las mamás que portaban los retratos derramaron lágrimas.

“Buscamos entre los sobrevivientes a nuestros hijos, uno a uno les preguntamos dónde estaban y nos dijeron que se los llevó la Policía”, describió con voz temblorosa.

“Seguimos con la incertidumbre y el dolor insoportable que cala nuestra alma”.

Sólo tres identificados

Sólo tres jóvenes han sido identificados plenamente de entre los pocos indicios hallados en las inmediaciones del basurero de Cocula.

El primero fue Alexander Mora, cuyos restos se hallaron en octubre de 2014 en el río San Juan, junto al basurero de Cocula. Fue identificado por una muela y un pedazo de hueso encontrados.

Con este hallazgo se trató de fundamentar la llamada “versión histórica” de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) de Jesús Murillo Karam y Tomás Zerón de Lucio. En 2020, fue identificado Christian Rodríguez por la Universidad de Innsbruck. El joven tenía 19 años cuando desapareció. Por último, el laboratorio de genética de la Universidad de Innsbruck, en Austria, confirmó la identidad del tercer normalista, Jhosivani Guerrero, en septiembre de 2021. Los restos de Christian y Jhosivani fueron encontrados en un lugar diferente al basurero y al río de Cocula, la barranca de La Carnicería.