Staff Correo

Guanajuato.- Eran las 11:20 de la noche cuando el candidato del PRI que ese mismo día fue declarado ganador de la elección, declinó a asumir la gubernatura de Guanajuato.

“He tomado la decisión más difícil de mi vida”, confesó Ramón Aguirre Velázquez con la voz resquebrajada, antes de anunciar que no sería gobernador del estado, el 29 de agosto de 1991.

Esa noche, en medio de la tensión que se vivía en la sede del PRI, el destino de Guanajuato se definió al abrirse la puerta para que el PAN ascendiera al poder.

El presidente Carlos Salinas de Gortari fue quien le dio la indicación de declinar y ceder el poder al PAN, en ese episodio conocido como “la concertacesión”.

Este domingo se cumplen 30 años de ese capítulo que trazó la nueva ruta política y social en la entidad, que hoy se consolida como el gran bastión del panismo a nivel nacional.

En tres décadas al frente del gobierno de Guanajuato, el PAN ha logrado cultivar una identidad de manera exitosa, reclutando perfiles empresariales bajo una controlada participación de la “sociedad civil” que ha oxigenado sus filas, incluso cuando pareciera que el reciclaje de los mismos cuadros de siempre amenazaba con estancar al partido en las preferencias sociales, reflexionó Guadalupe Pedroza Cobián, consultor político y exsecretario de Elecciones del PRI estatal.

“El PAN ha tenido el acierto de entreverar la participación de una generación más fresca y joven, con funcionarios que se han profesionalizado en el servicio público logrando rejuvenecer una política anquilosada. Aún más, en una evolución más de su estructura política han logrado proyectar a las mujeres de entre sus filas a ocupar las posiciones más prestigiadas y relevantes de su partido que van desde la Secretaria de Gobierno, hasta las principales presidencias municipales”.

“A 30 años de su arribo al poder, el PAN se ve sólido, consistente y por el momento imbatible, disfrutando la misma dispersión que se ha cultivado también en lo político, sin embargo se pueden advertir serias amenazas que bien podrían desestabilizar el régimen del panismo gobernante, sin embargo estas amenazas y riesgos de debilidad institucional bien ameritan ser abordados por separado”, apuntó José Pedroza Cobián.

El recuento

  • El domingo 18 de agosto se efectuaron los comicios en los que los guanajuatenses elegirían a su nuevo gobernador. Los tres candidatos principales fueron Ramón Aguirre Velázquez (PRI), Vicente Fox Quezada (PAN) y Porfirio Muñoz Ledo (PRD). Guanajuato tenía un padrón de 1 millón 651 mil electores.
  • A las 9 de la noche, los priistas convocaron a rueda de prensa para dar a conocer que habían ganado la contienda con el 58 por ciento de los sufragios, pero una hora después, el panista Vicente Fox ofrece una conferencia en León, en la que también se declara ganador.
  • De lunes a miércoles, los candidatos del PRI y del PAN insisten en que fueron los vencedores en los comicios, pero fue hasta el jueves 22 que el árbitro electoral oficializó que Ramón Aguirre había sido el ganador en la contienda.
  • Una semana después, el Congreso del Estado, en ese momento convertido en Colegio Electoral, confirmó la validez de la elección y ratificó al candidato priista como gobernador electo.
  • Sin embargo, ese mismo jueves 29 pero por la noche, Ramón Aguirre llamó a rueda de prensa en la sede del PRI en la capital del estado, y anunció su declinación al cargo.
  • Fue hasta la madrugada del domingo 1 de septiembre que el Congreso del Estado decretó que el entonces alcalde de León, el panista Carlos Medina Plascencia, sería nombrado gobernador interino mientras se convocaba a nuevas elecciones.
  • El miércoles 4 de septiembre, en un mitin efectuado en la Plaza Fundadores de León, Carlos Medina Plascencia rompe en llanto al despedirse de los leoneses para asumir el desafío de ser gobernador interino.
  • El jueves 26 de septiembre, el presidente Carlos Salinas de Gortari asistió a la sesión solemne de la LV Legislatura local en el Auditorio del Estado, en la que Carlos Medina Plascencia asumió como gobernador Interino, iniciando una nueva era en la vida política de Guanajuato.

“No se cuestionaban las decisiones del sistema”, critica Celeste Gómez

La llamada “concertacesión” de 1991 en la que Carlos Medina Plascencia asumió la gubernatura interina del Estado de Guanajuato, representó un atentado contra la democracia de ese tiempo, manifestó la diputada local del PRI, Celeste Gómez Fragoso quien, en ese año, también fungía como legisladora propietaria del Revolucionario Institucional.

“Podría pensarse desde otras perspectivas que fue un acto democrático, pero pues no, ahí fue ahora sí que totalmente abrupta y arbitraria esa decisión (…) nos convertimos en un laboratorio como lo han calificado en muchas ocasiones, en el que se dieron una serie de situaciones inéditas que nunca se habían vivido”.

Recordó que ese capítulo en la historia de Guanajuato fue complejo, difícil e incierto, ello ante la hegemonía que tenía el PRI, el triunfo como gobernador de su candidato Javier Aguirre Velázquez y la decisión impuesta desde el entonces presidente de la República, de que éste no asumirá el poder y se nombrara a un gobernador interino pero emanado del Partido Acción Nacional (PAN).

“La experiencia fue muy complicada de asimilar, porque teníamos una cultura política que no estábamos acostumbrados a cuestionar las propias decisiones del propio sistema y ahí si fue ponernos en contra del propio sistema, tomamos el Congreso del Estado y una serie de situaciones. Fue ser testigo de una parte de la historia de Guanajuato que fue bastante difícil y que todavía la vivimos como un mal momento para los que tenemos mi ideología partidista”.

Persisten las dudas

Dijo que tal y como ocurrió en ese momento, persisten las dudas respecto a la decisión tomada desde la presidencia de la República para entregar el gobierno del Estado de Guanajuato al PAN, ello pese a que en 1991 los priistas llevaron a cabo diversos actos de protesta en contra de la propia dirigencia y del entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari.

“Vivíamos un momento en donde teníamos la mano firme de la presidencia de la República que convino en esa ‘concertacesión’ (…) finalmente se dio y hubo muchas situaciones que nos marcaron a los guanajuatenses porque no fue un hecho que se diera de manera democrática y de manera transparente, finalmente hay muchas dudas y mucha inquietud y el título que se le da, lo dice todo”.

La legisladora lamentó que, tras esta decisión política, al priismo guanajuatense no se le volvió a ver con los mismos ojos que a los correligionarios de cualquier otra entidad.

Y reconoció que “el priismo guanajuatense es un priismo que tiene un alto valor en cuanto a la lealtad que ha tenido durante todos estos años, porque han sido años de adversidad, en donde incluso se han jugado las siglas quienes lo han hecho con toda vocación y sabiendo que tenemos un panorama difícil y adverso en muchos sentidos; es el sentimiento de muchos correligionarios que hemos estado alejados de las decisiones de nuestro propio partido a nivel nacional”.