Roberto López

San Miguel de Allende.- A 211 años de la Toma de la Alhóndiga de Granaditas, desde San Miguel de Allende se evocó el espíritu libertador de ‘El Pípila’.

Para conmemorar la primera gran batalla del ejército Insurgente contra la corona española, en la ciudad de Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, el gobierno municipal rindió homenaje a los héroes patrios, con énfasis en el ‘Héroe de Piedra’: Juan José de los Reyes Martínez Amaro.

Frente a su casa en la calle Barranca #44, con fachada ocre con rojo entre las calles Montes de Oca y Piedras Chinas, el ayuntamiento encabezado por el presidente municipal, Luis Alberto Villarreal García, honró la memoria de uno de sus hijos predilectos, quien nació en San Miguel El Grande el 3 de enero de 1782, vivió como minero barretero, vivió el inicio y fin de la guerra de Insurgencia hasta fallecer el 25 de julio de 1863, a sus 83 años, como Libertador de la Patria.

“Nuestras heroínas, nuestros héroes, no buscaban pedestales, estatuas, bustos, cánticos, poemas o alegorías, ellos buscaban algo más allá de lo terrenal, no sólo para ellos o los suyos, sino para nosotros: Libertad, Soberanía, Identidad y Unión. ‘Aún hay otras alhóndigas por incendiar’ reposa en la base del Pípila en Guanajuato capital. Esto nos recuerda que tenemos que incendiar la ignorancia, quemar la intolerancia, hacer cenizas la desigualdad, calcinar todo lo que aqueja nuestra sociedad”, expresó la secretaria de Gobierno y Ayuntamiento, Luisa Granados.

Por su parte, la alumna de la Universidad de León Plantel San Miguel de Allende, Ana Isabel Hernández Cervantes, enalteció la hazaña de El Pípila, al destacar: “un hombre decidido da un paso hacia adelante, toma un pedazo de loza del piso y la coloca en su espalda, sosteniendo un trozo de aceite y un pedazo de madera se encamina casi de rodillas a la puerta del lugar, al llegar, el hombre logra incendiar la entrada principal con una antorcha, permitiendo con ello la toma de la alhóndiga de granaditas por parte de los insurgentes. La leyenda de El Pípila acaba de surgir”.

En esa época se llamaba ‘Pípila’ a una persona con marcas en la piel, producto de las cicatrices a consecuencia del contagio por la enfermedad de la viruela, así lo refiere el profesor guanajuatense, Salvador Santacruz Urdiales, impulsor de la preservación de la memoria de Juan José de los Reyes Martínez.

La hazaña

Al entrar el Ejército Insurgente a la ciudad de Guanajuato, el intendente Juan Antonio de Riaño ordenó que los españoles del régimen Virreinal se refugiaran en la Alhóndiga de Granaditas, principal almacén de granos.

Allí, ‘El Pípila’ atendió el mandato de Ignacio Allende y Miguel Hidalgo y, tras colocarse una pesada loza de piedra sobre la espalda y con una de las antorchas que usaba como minero en los túneles, quemó una de las puertas, resistiendo los embates españoles y permitiendo así el paso de los Insurgentes para tomar el recinto agrícola convertido en fortaleza.

Tras el combate, el movimiento Insurgente superaba en miles a los españoles combatientes, quienes cayeron en su defensa del granero. Pese a la rendición de Riaño al ver su inminente derrota, el Ejército Insurgente tomó la Alhóndiga, las guarniciones realistas y, con su muerte masiva, se consumó la caída de los refugiados españoles. Es la primera gran batalla de la guerra de Independencia.