2035-2040, adiós a la gasolina

Desde hace un mes estaba en el ambiente la sensación de que vendría la gran toma de decisión sobre la prohibición de adquisiciones y fabricación de autos de combustión interna para 2035. Políticos en Europa, en Asia y hasta en Canadá, en nuestro continente, deslizaban la idea, mientras que los argumentos más fuertes venían de la industria automotriz: dos de los tres grandes de Estados Unidos, Ford y General Motors, apostaban al auto eléctrico. Bueno, el golpe llegó a Glasgow, se firmó un compromiso entre varias naciones, ciudades y empresas para que no haya más producción y venta de autos con motores de gasolina y diésel, sino eléctricos. Es por el planeta y claro… por una competencia feroz en esta revolución energética.

En el foro descartado por nuestro jefe de Estado, la cumbre COP26, más de 30 países, varios de los principales fabricantes de automóviles, regiones y propietarios de flotas se han comprometido en a eliminar los coches de gasolina y diésel para el 2035 en los mercados clave, y para 2040 en el resto del mundo. El objetivo es “lograr normalizar los vehículos con cero emisiones garantizando que sean accesibles, baratos y sostenibles en todas las regiones en 2030”.

Claro, hay quienes se oponen, porque piden más tiempo o considerar otros factores. Entre ellos está Estados Unidos y la propia Alemania, aunque como dije ya, se unieron a la propuesta General Motors, Ford, la sueca Volvo, la alemana Daimler AG MercedesBenz, la china BYD, la inglesa Jaguar Land Rover, una unidad de la india Tata Motors y grandes empresas compradoras de vehículos, como Leaseplan, que alquila 1.7 millones de autos en 30 países.

Está claro que hay mucho juego de intereses, por ejemplo, la presión de las petroleras en Estados Unidos para que no se haga una política federal la determinación, aunque ya California lo hizo ley y en 2035 no se podrán comprar autos de combustión interna. Entre los comprometidos a que esta política ambientalista se ejecute están: Canadá, Chile, Reino Unido, Suecia, Turquía, Uruguay e Israel.

Entre las armadoras que no han signado el acuerdo, pero que podría representarles un golpe mediático negativo no sumarse abiertamente a la tendencia, están Stellantis (Fiat, Chrysler y Peugeot), Toyota, Volkswagen y RenaultNissan-Mitsubishi. Hay alegatos diversos, como el caso de Toyota, donde se aseguró que su modelo de negocios actual hace “difícil” ese compromiso.

Ahora bien, qué pasa con México, un país donde su gobierno, contra la tendencia, optó por gastar un dineral en una refinería para producir gasolina, antes que invertir en nuevas tecnologías. Bueno, en un principio pareció sumarse, pero a la mera hora, se echó atrás. En la Conferencia para el Cambio Climático 2021 COP26 el país es integrante del Consejo para la Transición a Vehículos de Cero Emisiones, y se indica que la firma del acuerdo es no vinculante, para luego justificar señalando que hay diferencias entre las naciones desarrolladas y subdesarrolladas, y que México además depende de las decisiones que se tomen junto con sus socios comerciales, entiéndase Canadá y Estados Unidos.

En este escenario, se los aseguro, determinará la circunstancia el mercado. La lucha entre las grandes empresas automotrices, donde dejarán atrás a las petroleras. Habrá que prepararse.