COMO SIEMPRE. Pasajes de euforia, optimismo, promesas al aire, propósitos de enmienda, uno que otro discurso revanchista. Vivimos el ritual de los cómputos distritales y municipales que derivaron en la entrega de constancias de mayoría y cada gobernante electo en su mundo feliz.

HISTORIA CONOCIDA.  A excepción de los que se van a reelegir, que ya saben lo que se sufre y lo limitado de los recursos, el resto, incluso los que relevan a alguien de su mismo partido, no saben todavía lo que se van a encontrar en los siguientes 120 días que les llevará irremediablemente a moderar su discurso y sus promesas.

GOLPE DE REALIDAD. Ya verá usted cómo empezaremos a ver, a partir de la reunión con los alcaldes en funciones y la revisión de las entrañas de la administración en los procesos de transición, algunas historias de terror en las quejas de los pasivos que se heredan, los “muertos” tras el clóset y todos aquellos usos y costumbres de fin de trienio que no son gratos para los que llegarán al poder a partir del 10 de octubre próximo.

PLURALIDAD. Ya lo veremos con mayor detalle el próximo domingo, pero salvo algunos municipios del corredor industrial ganados por el PAN con amplio margen, el cambio de partido gobernante en más de una veintena de municipios trae consigo una composición multipartidista de los cabildos, lo que plantea retos para lograr consensos de los alcaldes que llegarán al poder.

POST-PANDEMIA. Y si de por sí son complejos los procesos de transición cada tres años, con mayor razón lo serán ahora tras un trienio en el que los estragos sanitarios y económicos de la pandemia limitaron al máximo a los gobiernos. Así que, después del festival de la euforia y los discursos optimistas, hay que prepararnos a la carretada de lamentos y recriminaciones que se vienen.

EL ÁRBITRO. Al IEEG le queda todavía el cómputo distrital este domingo aunque todavía no habrá asignación de plurinominales. Ya sabemos que eso se convierte en un calvario porque desencadena una serie de impugnaciones. Ya hay algunas sobre la marcha más lo que se acumule.

LE TOCA. El árbitro electoral, por lo pronto, ha transitado con solvencia esta etapa. Felizmente, las quejas sobre el árbitro no han dominado la escena tras la jornada electoral lo cual abona a la credibilidad de la autoridad. Los fantasmas de la parcialidad y fraude parecen haberse ahuyentado aunque todavía no es tiempo de cantar victoria.

LA DEL ESTRIBO…

¿Quién la habrá reclamado a Román Cifuentes por la desconocida que le dio a Luis Alberto Villarreal tras la derrota dominical en San Miguel de Allende que ayer quiso matizar en una rueda de prensa sus declaraciones en las que dejaba ver que su partido debió apostar por otro candidato?

“Como partido quizás nos faltó evaluar muchísimo más a profundidad, evaluar la conveniencia de apostar por la reelección de Luis Alberto. A lo mejor como partido tenemos que hacer un balance, quizás no era el mejor momento; tuvimos algunos sondeos, algunos estudios de opinión previos y nos la jugamos apostando por el tema de la reelección y yo creo que las condiciones no estaban dadas”, me dijo hace unos días en una entrevista telefónica.

Ayer volvió a hablar del tema en rueda de prensa y trató de reivindicar al alcalde sanmiguelense:

“En el caso de San Miguel de Allende contamos con la mejor propuesta con Luis Alberto Villarreal que hizo una muy buena campaña y que previo a la contienda era uno de los alcaldes mejor calificados y mejor evaluados. Por ahí lo que comentamos es que a lo mejor a los partidos nos faltó más información para evaluar el tema de las elecciones consecutivas”.

Una joya más a la gustada sección de: así como digo una cosa…

VILLARREAL: EL ÚLTIMO SOBREVIVIENTE DEL ‘PACTO DE LA LOMA’

Hace cinco años, tras su estadía durante varios meses en España, Luis Alberto Villarreal reaparecía en Guanajuato, convocaba a sus huestes y anunciaba que quería ser candidato a gobernador.

Pero no llegaba con la espada desenvainada contra el grupo en el poder sino en son de paz, con ánimo de negociar y de asegurar su futuro político.

Pasaban lista las entonces diputadas federales Mayra Enríquez (q.e.p.d.), Verónica Agundis, Alejandra Reynoso, Adriana Elizarrarás y Lorena Alfaro; los entonces alcaldes de Salamanca, Antonio Arredondo, y de Allende, Ricardo Villarreal; el exalcalde Justino Arriaga, César Larrondo de Acámbaro, Javier López, de León, Michel González del comité estatal. En total 20 personas.

Villarreal levantaba la mano, pero sin ánimo beligerante. El PAN estaba embriagado de euforia. No se veía todavía a Andrés Manuel López Obrador en modo imbatible y presidenciable.

Acababa de ganar varias gubernaturas y vivía un optimismo desbordado cuando veía al alcance de la mano el regreso a Los Pinos; Luis Alberto Villarreal mantenía una alianza con el entonces gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

A cinco años de distancia, Villarreal puede decirse satisfecho, pues varios de los asistentes a esa tertulia, hoy siguen con cargos. Alejandra Reynoso es senadora; Lorena Alfaro será alcaldesa de Irapuato; Antonio Arredondo, que iba por la alcaldía de Salamanca, perdió pero fue rescatado para ser subsecretario de Desarrollo Social. Hoy no tiene nada. Justino Arriaga sería diputado federal y hoy acaba de reelegirse.

Y el propio Villarreal vio un poco trastocados sus planes porque él quería ser diputado federal, pero el CEN lo vetó como tal porque no querían en su elenco para San Lázaro al protagonista de los moches.

Pero resulta que hoy el aún alcalde de San Miguel de Allende cae nuevamente del pedestal donde estaba tras la derrota en su búsqueda de la reelección que lo habría de catapultar a la precandidatura a gobernador. Pero no hubo de piña.

MAURICIO TREJO: INSTITUCIONALIDAD Y REVANCHA

En el festival de entregas de constancia de mayoría a diputados locales y alcaldes electos que ganaron las elecciones el pasado domingo, el ganador en San Miguel de Allende no pudo aguantarse las ganas de hacer del discurso previo a la entrega del documento que lo acredita como ganador, una catarsis personal con dedicatoria para los hermanos Villarreal, Ricardo y Luis Alberto. Una arenga largamente soñada.

“Al que obra mal se le pudre el tamal y en esta ocasión se le pudrió a Villarreal”, dijo en su arenga de festejo casi a la media noche del miércoles, rodeado de simpatizantes y colaboradores de campaña.

Quiso trazar una línea muy clara entre la institucionalidad y el tema emotivo y hasta terminó ofreciendo un catálogo de acciones del primer día de gobierno, todas con tufo anti-Villarreal.

Habló de los cinco años de persecución hacia personajes afines a él y reviró de inmediato a una declaración que habría hecho Ricardo Villarreal quien sí ganó la elección de diputado federal. El hermano de Luis Alberto (perdedor de la elección para alcalde) dijo que estaba dispuesto a trabajar con Mauricio Trejo, si este se dejaba.

“Si Ricardo Villarreal quiere trabajar conmigo, necesita no pedir moche”, expresó quien fuera antecesor los hermanos que han gobernado este trienio y que lo hizo entre 2012-2015.

Ya encarrerado, dijo que una de sus primeras acciones sería eliminar los Patronatos formados en este trienio y armar comisiones para ver la forma de bajar el impuesto predial y detener los cobros “ilegales y extraordinarios” que llegan de agua potable.

Y más. Que revisaría la factibilidad de agua para fraccionamientos que le estarían quitando el vital líquido a los ciudadanos. Hubo compromisos simbólicos como los de limpiar el nombre de los que persiguieron, pero otros más directos y de interés general: recuperar la paz en esa ciudad.

Incluso se aventuró a decir que en diciembre se empezarían a ver los resultados en seguridad y en la economía de las familias.

Ya al final admitió que su empeño sería gobernar por las dos terceras partes de ciudadanos que no votaron por él y significativo que la mayor ovación de quienes le acompañaron fue para Osvaldo García, artífice de su triunfo, ese que personifica la fractura que lamentó el dirigente estatal del PAN, Román Cifuentes.

La insistencia en llamar “movimiento” a su proyecto y casi excluir al PRI de sus menciones, es otro tema.

Trejo Pureco se desahogó con un discurso que esperó por mucho tiempo. Están claras sus filias y sus fobias. Ya se puso la vara muy alta y su reto -además de cumplir esas expectativas que levanta- será diferenciar bien la tenue línea que separa la aplicación de la ley del revanchismo. Ofreció terminar con el miedo. Lo deseable es que no se active la venganza.