Pólvora e infiernitos

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EL ZAPOTILLO NO SERÁ EN ESTE SEXENIO…

DUDA INGENUA. ¿Se atreverá a admitir públicamente el gobernador Miguel Márquez que, para como se han puesto las cosas, es virtualmente imposible que el acueducto El Zapotillo esté concluido y funcionando antes de que concluya su sexenio, en septiembre del año entrante?

COCTEL. Difícilmente lo hará pero eso no quita los nubarrones que se ciernen sobre el proyecto de infraestructura más importante para León en muchos años y que con el paso del tiempo, combinan asuntos técnicos con la siempre peligrosa mezcla de asuntos políticos.

REBASADOS. Más allá de los comunicados, en la mesa de la real politik del gobierno del estado, el municipal y Sapal los escenarios están claros: en el mejor de ellos, es decir, si Abengoa se pone las pilas retoma la obra en abril y trabaja a marchas forzadas, el proyecto estaría listo a finales del año próximo pero no antes de que concluya el sexenio.

MÁS LEJOS. Pero ojo, si esto no se da y las obras se siguen retrasando y se obliga a Abengoa a vender la concesión, entonces la conclusión de la obra se estaría difiriendo para su conclusión en el siguiente sexenio, más o menos para el año 2020. Esto, atendiendo solamente proyecciones técnicas.

ADVERSIDADES. En este país, cada seis años, los gobiernos federales suelen replantear las grandes obras de infraestructura y El Zapotillo es una de ellas.  Un simple cambio de administración, aun cuando el PRI repita en el gobierno, implica el sacudimiento de tiempos y proyectos pero si se da una nueva alternancia en la presidencia de la República y no gana la elección ni el PAN ni el PRI, entonces sí a temblar.

EN CORTO. Esto lo ha visualizado Sapal que en análisis petit comité, más allá de lo que oficialmente informan a los medios ha analizado los tiempos y ven como un riesgo latente ya no sólo el retraso del proyecto sino el retiro de la concesión a Abengoa, sino la reducción de los recursos que están asignados para El Zapotillo del gobierno federal en el cambio de sexenio.

SU CHAMBA. En suma, tenemos un gris panorama del cual no hablarán ni Sapal ni el gobierno municipal ni el estatal porque obviamente a ellos, les toca vender ilusiones y esperanzas y no fatalidades ni escenarios catastróficos.

SÍ, PERO… Por lo pronto, hoy la realidad dice que la Constructora Acueducto Zapotillo (nombre técnico que tiene la concesión de Abengoa) no ha avanzado mucho en campo. Los problemas de la matriz de la empresa en Europa ya fueron resueltos pero no los de México. Por eso se habla de que el plazo fatal es abril. Pero hay problemas colaterales que enfrenta Abengoa.

CIRCUNSTANCIAS. Conagua tiene detenidos los pagos de tres estimaciones de obra a la empresa que ascienden a 600 millones de pesos. Hablamos de pagos de obra presuntamente ya ejecutada por la empresa. Eso tiene que resolverse para que Abengoa se sienta liberado de problemas y retome el Zapotillo. El balón está en la cancha de la Conagua.

UNO MÁS. En lo que eso ocurre, Sapal tiene listos 100 millones de pesos para inyectar al arranque de las obras. Pero al mismo tiempo, los gobiernos estatal y municipal de Guanajuato y León deben quitar del camino cualquier obstáculo propio que entrampe la obra.

LO LOCAL. Esto es, que tenga resueltas con Semarnat todas las autorizaciones de Manifestación de Impacto Ambiental necesarias para el proyecto. Lo peor de todo sería que a los factores externos, se sumaran obstáculos que sí están en manos de los gobiernos locales.

NO EN PALABRAS. A Abengoa sí le interesa mantener la concesión de El Zapotillo según dicen quienes saben del asunto. Falta que lo acredite en hechos.

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COLOFÓN. Por lo pronto hagámonos a la idea de que estamos a punto de decirle ‘bye’ a El Zapotillo en este sexenio. No es la primera y quizá no sea la última promesa no cumplida en la materia. Por eso a los políticos en lugar del beneficio de la duda, hay que dudar de sus beneficios.

MÁRQUEZ Y EL DÚO DINÁMICO: MÁS VERBORRES Y EVASIVAS

RESPUESTA. El gobernador Miguel Márquez emprendió una suerte de tour mediático o campaña para dar un espaldarazo a Álvar Cabeza de Vaca y Carlos Zamarripa Aguirre como respectivos secretario de Seguridad y procurador de Justicia respectivamente.

NADA NUEVO. Ya concluyó y la evaluación es que hubo pan con lo mismo. Demasiada verborrea, pocos datos duros, las evasivas de siempre y la sentencia de que el dúo dinámico se queda hasta el final del sexenio.

DURO Y DALE. Al secretario de Seguridad no lo saca nadie de su discurso de que Guanajuato se encuentra por debajo de la media nacional en incidencia delictiva; Zamarripa sigue regateando las estadísticas que sirven para medir la eficacia de medidas que se implementaron para combatir la reincidencia y la habitualidad de los delitos.

EN LAS MISMAS. El gobernador Miguel Márquez sigue diciendo que el problema está en las leyes y no hay un gramo de autocrítica ni reconocimiento a lo que no ha funcionado en materia de seguridad y procuración de justicia.

MONOTEMA. Álvar y Zamarripa enfrentan un desgaste natural en el ejercicio de su cargo. Se han encerrado en su microcosmos de la lectura de la realidad y el entorno mientras la realidad abruma a los ciudadanos. Su lectura del entorno sólo ellos se las creen mientras Miguel Márquez se regodea en sus propias tesis cosechando críticos incluso al interior de su propio partido.

AGUA Y AJO. Ni pensar en cambios. Ya diagnosticó que el riesgo es mayor si pretende dar un golpe de timón a estas alturas del partido.

LA DEL ESTRIBO…

No sólo es el PAN el que se resiste a otorgar la licencia solicitada por el diputado de Morena David Alejandro Landeros. Tanto PRI como Verde en el Congreso del Estado quieren que el susodicho legislador se quede para que enfrente la auditoría a los recursos de su representación parlamentaria.

Se la van a negar, de eso no hay duda. Pero además, los compañeros del diputado Landeros en la Junta de Gobierno no van a tener piedad de él y van a capitalizar punto por punto, la carnicería interna de Morena.

De la cloaca que el partido de Andrés Manuel López Obrador alimentó para dar luz a este escándalo pueden sacar raja todos… rumbo al 2018.

BÁRBARA BOTELLO, CARLOS MEDINA Y MIGUEL MÁRQUEZ: FILIAS Y FOBIAS COMPARTIDAS

En estricto sentido, tenemos a dos panistas y a una priista. Los dos primeros tendrían que ir en una sola línea y la otra, en ruta de colisión con ellos.

En la realidad no ha sido así. Previo a la elección de 2015, la premisa parecía cumplirse. Carlos Medina, convertido en reserva moral del PAN y con derecho de veto otorgado por el gobernador Miguel Márquez se convertía en uno de los principales argumentos del entonces gobernador para tratar de limpiar la imagen del panismo como un partido que había asimilado conductas que eran patrimonio exclusivo del PRI como el corporativismo y la cooptación.

Ambos, también se lanzaban duro contra Bárbara Botello cuyo gobierno pavimentó el rápido camino de retorno del PAN al poder.

Pero el gusto se resquebrajó muy poco. Puesto en el banquillo de los acusados el proceso de licitación para un nuevo sistema de recolección de basura, se dio en aquel entonces la primera coincidencia barbarista con Medina.

Todos los panistas, excepto Medina se quejaron de la entrega de la concesión a Red Recolector. Fue entonces que Botello hace exactamente dos años argumentaba que si en algún momento hubiese habido alguna irregularidad en el proceso, alguien como Medina no se callaría y habría denunciado públicamente el presunto desaguisado.

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Botello usando a Medina para legitimar un proceso que hoy sigue siendo cuestionado.

Ese mismo día, la entonces alcaldesa de León cumplía uno de sus principales proyectos de gobierno: la construcción de una escuela de Vanguardia en Las Joyas que no tenía el respaldo del gobernador.

Con la espada desenvainada, aseguraba que con esta escuela vanguardia con infraestructura y equipamiento de escuela privada, se terminan “los apoyos mediocres del pasado” a la educación pública,  “se corta de tajo, el espíritu poquitero de antaño” y   “se terminan las migajas” y con “escuelas que parecían bodegas”.

Convencida estaba que esa institución se había logrado “a pesar” de los obstáculos que fijó el gobierno de Márquez.

Una belicosidad sin rubor que Carlos Medina replicó a su modo un año después cuando abiertamente se mostraba crítico a la persecución del gobierno del estado a la empresa Uber.

En suma, hoy Medina y Botello siguen sin poderse ver ni en pintura. Pero ambos son igualmente non gratos para Miguel Márquez, con la diferencia clara de que Botello siempre ha sido su rival natural y con Medina hace tres años comían del mismo plato.

REELECCIÓN: DIPUTADOS LOCALES QUIEREN LICENCIAS A MODO

En las mesas de trabajo del PAN, la postura de la fracción de diputados del PAN se impone poco a poco a la dirigencia estatal que encabeza Humberto Andrade Quezada en el tema de los tiempos para la solicitud de licencias de diputados locales, alcaldes, síndicos y regidores rumbo a la elección de 2018.

Y se impone porque en el planteamiento de las tesis más importantes de las reformas secundarias que se vienen tras la inminente aprobación de la reforma constitucional relativa a la reelección, los diputados se saldrían con la suya en algunos puntos clave.

Y el asunto va más o menos así. Los alcaldes que vayan por la reelección sí estarán obligados a solicitar licencia a su cargo para lanzarse a hacer campaña y buscar el voto de los ciudadanos, lo que implica necesariamente que habrá tantos interinatos en alcaldías del estado como primeros ediles que sean postulados por sus partidos para la reelección.

Mientras tanto, los síndicos y regidores que vayan por la reelección no estarían obligados a solicitar licencia a su cargo, pero estarían impedidos de hacer campaña.

Y finalmente, los diputados locales no estarían obligados a solicitar licencia a su cargo para hacer campaña por la reelección y sólo les bastaría renunciar a la partida de apoyos sociales para que queden con los suficientes candados y así evitar tentaciones de desvío de recursos públicos.

En suma, tenemos que los ganones, de proceder esta propuesta, serán los legisladores locales porque podrán seguir cobrando su dieta y al mismo tiempo, haciendo campaña por la reelección lo que los deja en el mejor de los mundos comparados con los alcaldes que sí tienen que pedir licencia para irse a hacer campaña o los síndicos y regidores que pueden permanecer en su cargo pero no pueden hacer promoción por su candidato.

Bajo esta perspectiva, los diputados serían todopoderosos. Dejar de ejercer la partida para apoyos sociales es una minucia cuando se conserva la extraordinaria dieta mensual.

Se trata, hay que insistir, del avance preliminar de las negociaciones al interior del propio PAN. Los azules todavía deben apagar sus infiernos internos antes de llevar a la mesa estas propuestas.

Vendrán jornadas intensas y jaloneos en las negociaciones porque no está dicha la última palabra. Pero ojo, si en algún tema cobra vida la polémica de que los diputados legislan para sí mismos y obviamente en su beneficio, es aquí mismo. Veremos.