Pólvora e infiernitos

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UNEBÚS: TRANSPORTISTAS DE LEÓN GANAN TERRENO

CONTRASTE. Tras la reunión de ayer de la Comisión de Movilidad del municipio de León, los transportistas locales salieron con el ánimo más fortalecido respecto a su rechazo del proyecto Unebús con su ruta original al tiempo que en el gobierno estatal les deben zumbar durísimo los oídos al director del Iplaneg, Enrique Ayala, y al director de Movilidad, Juan Carlos Martínez.

PERCEPCIÓN. Y es que conforme pasan los días, pian pianito, se refuerza la percepción de rebelión de la autoridad municipal a ese proyecto y la sensación de que la falta de información es motivada por un literal agandalle del gobierno estatal que ha cometido errores estratégicos que a estas alturas hacen inevitable atender los reclamos de los empresarios del transporte leonés.

LA PINZA. Tres pronunciamientos resultaron claves ayer y deben calar hondo en la autoridad estatal: los de los síndicos Luis Ernesto Ayala y Carlos Medina y el del director de Movilidad, Luis Enrique Moreno.

OBÚS. En los tres casos, con diversos matices, la coincidencia fue la falta de información de parte del gobierno estatal en torno al proyecto. Es decir, de poco o nada han servido las encerronas estado-Municipio para avanzar en el Unebús.

¿Y LOS ASTROS ALINEADOS? Toda una paradoja que estas quejas propias del trienio anterior de Bárbara Botello que llevó una relación tormentosa con Márquez ahora se repitan. No en el mismo nivel e intensidad pero se suponía que eso se iba a erradicar por completo.

CLÁSICO. Y si no se da en un proyecto de sinergia estatal y municipal como el Unebús, qué se puede esperar de otros proyectos. Que se queje Carlos Medina de un presunto autoritarismo o invasión a la autonomía municipal puede entenderse en la lógica del enfriamiento de su relación con Miguel Márquez y el propio Héctor López.

SORPRESIVO. Pero que Luis Ernesto Ayala, sutil y prudente como suele ser, diga que hay dudas aunque en gobierno estatal juren y perjuren que ha habido suficientes reuniones para explicar el proyecto, habla de la desconexión imperante.

PROYECCIÓN. Y en ese río revuelto cada vez es más probable predecir un cambio en el trazo del Unebús acorde a lo que piden los transportistas de León para que la ruta del intermunicipal no corra por López Mateos.

INTERESES Y DERECHOS. La pregunta del millón es si está claro que los cambios van a atender los reclamos de los transportistas locales y no el interés de los ciudadanos.

SEGURIDAD: MÁS REUNIONES Y LA MISMA CANTALETA

DE TODO UN POCO. La cifra de homicidios en el estado y en algunas ciudades, como León, mantiene una racha imparable y cada vez más preocupante. Reuniones por aquí, reuniones por allá. Compromisos para apretar tuercas, mejorar la coordinación y el mismo argumento de defensa de siempre del gobierno estatal: el problema está en las leyes vigentes que son laxas y permisivas para quienes cometen delitos con armas de fuego de uso exclusivo del Ejército.

REFERENCIA. Hace unos días, el alcalde de León, Héctor López Santillana, se reunió con el procurador Carlos Zamarripa y con el secretario de Seguridad, Álvar Cabeza de Vaca, luego de que hace unos días en León hubo media docena de asesinatos en unas cuantas horas.

A LOS REYES. El edil leonés pide más coordinación en la zona metropolitana de León y de los municipios que la integran con los municipios colindantes del estado de Jalisco. Ni parece que haya concluido hace poco un programa para combatir la escalada de violencia en algunas zonas de la entidad.

DORANDO LA PÍLDORA. El gobernador, mientras tanto, se mantiene en lo dicho. Hay respuesta de las policías estatales y algunas municipales con detenciones pero mientras no se reforme la ley, la impunidad seguirá reinando.

CONSECUENCIAS. Aún más, el mandatario estatal sostiene que mientras no haya reforma a la ley la cifra se puede agravar. Eso sí, en lo que están bien sintonizados es en la convicción de no hacer cambios. Los titulares tendrán derecho de permanencia por lo que resta del trienio o del sexenio.

LA DEL ESTRIBO…

No es sencillo para un legislador que sabe que es difícil destacar entre 500 en San Lázaro, encontrar una causa o tema que le proporcione protagonismo mediático.

Y hasta ahora, en ese contexto, el único de Guanajuato que se ha logrado posicionar en esos niveles es Miguel Ángel Salim. Su propuesta para castigar en la ley la demora en los vuelos ocupó ayer la portada de los principales diarios nacionales. En lo local ha sido un férreo crítico del estado del Aeropuerto del Bajío, una causa en la que no ha encontrado solidaridad del gobierno del estado. Tanto Miguel Márquez como el secretario de Turismo prefieren el gradualismo y no comprar broncas gratis.

LOS ÚLTIMOS GOBERNADORES Y SUS PRIMEROS SECRETARIOS DE GOBIERNO

Una de las grandes diferencias entre Juan Manuel Oliva y Miguel Márquez como gobernantes la marcan, sin lugar a dudas, sus secretarios de Gobierno iniciales. El perfil, su grado de influencia, la personalidad que mostraron pero sobre todo, el nivel de disciplina que tuvieron ante el jefe del Ejecutivo.

Miguel Márquez tiene que aguantar vara con los señalamientos hacia la inoperancia que mostraba Antonio Salvador García López, su bajo perfil y hasta su falta de liderazgo en el gabinete.

Pero en buena medida es el destino que el propio mandatario estatal en funciones eligió. Ha preferido que esas deficiencias las suplanten otros colaboradores como su secretario particular Ricardo Narváez o Juana de la Cruz a verse rebasado o, por lo menos, en problemas para controlar a su número 2 como alguna vez lo estuvieron sus antecesores, Juan Manuel Oliva y Juan Carlos Romero.

Romero batalló seriamente para controlar las calenturas prematuras de Oliva, su primer secretario de Gobierno, a quien se le quemaban las habas por promoverse como el siguiente aspirante a la gubernatura. Hizo y deshizo desde esa dependencia, incluido aquel sainete por la fallida convocatoria para una nueva entrega de concesiones de taxis.

Hasta que no se marchó Oliva de la Secretaría de Gobierno y llegó en su lugar el hoy fallecido Ricardo Torres Origel, Romero encontró la sintonía con su número 2.

Al propio Oliva no le pasó lo mismo, sino algo peor con Gerardo Mosqueda que fue el causante de que abriera frentes de conflicto en lugar de que se los cerrara.

Hace exactamente siete años, diputados locales le pedían aclarar el gasto para esa escultura denominada la ‘Victoria Alada’ que tuvo un costo de 39 millones de pesos, un exceso a todas luces en el marco de la ya de por sí polémica construcción de la Expo Bicentenario.

Los entonces legisladores Juan Carlos Acosta y Ramón Hernández demandaban explicaciones de parte de Mosqueda ante ese gasto. Ya Oliva había convencido al entonces empresario sin partido Juan Carlos Muñoz de ayudar a rescatar la imagen en la organización de los festejos del Bicentenario.

Pero el problema de fondo ahí seguía. Un secretario de Gobierno que representaba un conflicto en lugar de una solución, que no tenía rienda y que le abrían frentes de batalla al gobernador inclusive con su propio partido, con los diputados y no se diga con el entonces dirigente estatal Fernando Torres.

Miguel Márquez se las ha arreglado en estos cuatro años con un número 2 que fue retraído y de bajo perfil. Seguro no se arrepiente de haber contado con un ‘Toño’ Salvador. Menos protagónico y problemático que los Mosqueda y los Oliva.

OTRA EN EL DOMINGO SANTANA: NO ES MALA SUERTE SINO FALTA DE PREVISIÓN

El incidente de la suspensión del partido inaugural de los Bravos de León puede pasar como un asunto hasta anecdótico, con todo y las molestias a los miles de aficionados que se quedaron sin ver el espectáculo, pero lo que ocurrió ayer con el desplome de una estructura que provocó algunos lesionados ya resulta preocupante.

Sobre todo porque a toro pasado, tras ver el video de lo ocurrido, hay que agradecer que no hubo consecuencias fatales. El hecho, que ocurrió en pleno partido, obligó a que el gobierno de León emitiera un comunicado de prensa en el que aseguraba que esa estructura no formaba parte de las obras que hizo la autoridad para hacer funcional el estadio Domingo Santana.

Lo mismo ocurrió con lo del alumbrado. Es decir, en ambos casos, se trató de adecuaciones que correspondieron directamente a la directiva de los Bravos que encabeza Mauricio Martínez.

Y dado el interés natural que despertó el retorno de la franquicia de beisbol a León que hasta motivó que el gobierno local incluyera la remodelación del estadio Domingo Santana en el catálogo de 400 obras que promueve la gestión López Santillana y la pasarela de algunos panistas, no se puede banalizar el asunto. Tampoco decir que todo se debió a la ‘mala suerte’ o que la autoridad está ‘salada’.

La responsabilidad central es de Bravos pero el gobierno debe asumir sus propios pecados.

La propia autoridad señala en el comunicado que envió ayer que “Protección Civil del Municipio hizo una inspección de las estructuras metálicas (gradas y publicidad) el pasado martes y se hicieron algunas recomendaciones incluida el reforzamiento de esa estructura. El resto fue solventado”.

El Municipio no precisa que fue lo que se solventó ni el tipo de recomendaciones que hizo tras la primera inspección. Es evidente que algo falló. De lo contrario no se hubiese presentado el desplome de ayer.

Estamos hablando de la liga profesional de un deporte, no de un equipo amateur que juega en canchas de barrio. El presidente de Bravos dijo que la razón de fondo de la negativa a jugar antenoche de los Diablos del México es  la mala voluntad que presuntamente le tiene la directiva de los pingos a Bravos (no aceptaban el retorno de la franquicia).

Lo de ayer ya no puede ser atribuido a las malas vibras ni a situaciones pasionales. Bastante accidentado ha resultado el retorno de los Bravos al beisbol profesional en los primeros cotejos en León.

Las prisas no son buenas consejeras sobre todo cuando se trata de la seguridad de jugadores y aficionados. A ver si aprenden la lección. Ayer el estadio Domingo Santana fue ‘trending topic’ (uno de los temas más populares) en Twitter. Pero esa fama a nadie le gusta.