Pólvora e infiernitos

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DIEGO Y RICARDO: DOS MUCHACHOS DE MÁRQUEZ EN APUROS

REALIDAD. Sin lugar a dudas, los dos funcionarios en el gabinete que hoy son más cercanos a Miguel Márquez son su secretario particular Ricardo Narváez y Diego Sinhué Rodríguez Vallejo. Son a quienes les prodiga mayor confianza y con quienes rebota cualquier asunto de importancia en su gobierno y en su proyecto político.

REPERCUSIONES. Que hoy los dos enfrenten cuestionamientos por diversos motivos es una consecuencia lógica de su protagonismo. No todo es glamour cuando se está en las grandes ligas de la política. La fama cuesta. Porque, además, los señalamientos tienen un punto en común: usos, vicios y costumbres del panismo en el poder.

DOS BOTONES. Y uno de esos usos tiene que ver con el reclutamiento de familiares en la nómina. Los Rodríguez Vallejo y los Narváez son la punta del iceberg. Digamos que son los casos más conocidos por los altos cargos que ocupan. Pero no son los únicos.

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CASOS COMUNES. Podemos armar todo un manual de las familias del poder en el PAN con decenas y decenas de apellidos que tienen al hermano, al pariente, al cuñado, al tío, al abuelito, en la nómina. Lo de los Rodríguez Vallejo ha quedado documentado a lo largo de los últimos años. El caso de Narváez fue espléndidamente reseñado en la Yerbamala de ayer en las páginas de <correo>.

ANTECEDENTES. En León, durante mucho tiempo, ‘rifaron’ los Cifuentes, los Enríquez Vanderkam, desde luego los Oliva. Hoy están de moda algunos Ayala Torres. Pero hay muchos ejemplos más de apellidos que no son tan taquilleros mediáticamente.

PIAN PIANITO. Esos árboles genealógicos de la burocracia no se dan de la noche a la mañana ni de manera casual ni como por arte de magia. Hay algunos ajustes que se hacen sobre la marcha para taparle el ojo al macho pero las evidencias son tan abrumadoras que hay.

CLAVE. Para Márquez, sus secretarios de Desarrollo Social y Humano y particular forman parte del engranaje más importante para la sucesión 2018 y para preparar su futuro político después del 25 de septiembre de ese año. En ambos ha descansado buena parte de la operación gubernamental y partidista.

VÍCTIMA. Por ese tamiz ha pasado el movimiento de fichas en el gobierno para reforzar la estructura paralela que desde el gobierno apoya a quien hoy se identifica como el delfín y que han significado derribar o reubicar algunas piezas que tenía en altos cargos del gobierno, el senador Fernando Torres Graciano (remember Jorge Espadas y Juana de la Cruz).

REPLIEGUE. El secretario de Desarrollo Social y Humano parece aguantar vara. Sabe que son gajes del oficio y que hay que pasar algunos tragos amargos como lo ocurrido con su hermana, la directora del DIF León, que tuvo que sacrificar el aumentazo al salario que arrojó la reestructura al DIF.

INTERROGANTE. Habrá que ver al secretario particular del gobernador que hasta hoy solo había probado las mieles del poder. Las hieles también son parte del show y no todos las saborean sin hacer gestos ni patalear.

EL BARBARISMO, LAS AUDITORÍAS Y EL REPLIEGUE ESTRATÉGICO

REACCIONES. Entre las huestes de la diputada federal y exalcaldesa Bárbara Botello Santibáñez se opera una suerte de control de daños luego de las intensas semanas vividas, en donde lo mismo se sorteó la comparecencia ante la Contraloría municipal que se enfrentaron cuestionamientos severos del coordinador de la fracción panista en el Congreso local, Éctor Jaime Ramírez Barba.

CORTE DE CAJA. Y en el barbarismo no quieren desdeñar ningún gesto ni declaración en tormo al desenlace de las auditorías que venga desde el panismo gobernante.

PISANDO CALLOS. Desde luego que la forma en que Botello encaró su comparecencia ante el órgano fiscalizador en León, removió fibras íntimas en el PAN que esperaban a estas alturas, verla replegada y a la defensiva.

DOLIÓ. Descubrir que pese al vendaval, pasó a la ofensiva y no solo decidió hacer mediática su comparecencia sino que quería ser atendida por el contralor Esteban Ramírez porque conoce de su bajo perfil y su nula proclividad al enfrentamiento, resultó una afrenta para los azules.

CONTRAOFENSIVA. Las declaraciones de Éctor Jaime el pasado miércoles cuando dijo que podría haber elementos para el desafuero de Botello fueron tomadas con cautela y prudencia en el cuartel barbarista.

NUEVOS AIRES. Tras el show mediático de la comparecencia, podría darse un impasse. Ir a jalarle los bigotes al león tiene sus consecuencias. Ya veremos si la exalcaldesa sigue frontal y directa o viene el repliegue estratégico porque sabe, que como se dice en el beisbol, todavía no se canta el último out.

LA DEL ESTRIBO…

Esta mañana se reúne en privado el flamante secretario de Gobierno, Gustavo Rodríguez Junquera, con la fracción panista en el Congreso local. Hasta donde se sabe, es la primera reunión que sostiene el nuevo número 2 de Palacio de Gobierno con un grupo de legisladores.

Hay temas candentes en el escenario: la inseguridad, el incremento alarmante de homicidios dolosos en el sur y en los municipios del corredor industrial pero también los que involucran directamente a diputados como la evaluación a la implementación de la ley de movilidad y la inminente revisión de las reglas para operar la reelección.

A todos los conoce ya, pero ahora los verá en otro plan. El secretario conocerá a algunos legisladores en su jugo partidista, una cancha que tendrá que aprender a manejar porque los panistas son veleidosos.

A UN AÑO DE LA OCURRENCIA DE LOS TESTIGOS SOCIALES

Fue uno de los hechos que comenzó a derrumbar los mitos del retorno del PAN al gobierno en León: el primero, del ‘dream team’ que acompañaba al alcalde de León, Héctor López Santillana, y el segundo, el de Carlos Medina Plascencia como referente de eficacia y sentido común.

Luego de que el Comité de Adquisiciones que él mismo encabezaba se hizo bolas con el lanzamiento de las bases de una licitación para Parques y Jardines, el primer síndico panista proponía la contratación de un testigo social que revisara la construcción de dichas bases.

“Haremos el miércoles la propuesta de que se invite a un testigo social, o sea una institución, una asociación civil o una empresa externa a dar estos servicios que nos acompañe para hacer una revisión de cómo estamos construyendo las bases y con mucha precisión con respecto a lo que es el mantenimiento de Parques y Jardines”, decía Medina Plascencia.

Carlos Medina decía que algunas empresas habían obtenido información privilegiada para cumplir en tiempo y forma con las condiciones de la licitación y que en buena medida eso se había convertido en una costumbre  que se había generado por la forma de trabajo en administraciones anteriores.

“Por supuesto que debemos de tomar todas las observaciones que recibamos y en ocasiones recibimos comentarios de los propios ciudadanos y debemos escucharlos para saber que lo que estamos haciendo aquí no tenga ningún tráfico de influencias, ningún influyentismo”, recalcó.

En las semanas previas se habían generado críticas a la forma en que se estaba dando el proceso de licitación del mantenimiento de áreas verdes de la ciudad con diferimientos, posposiciones y falta de información a los integrantes del Comité.

Los regidores Sergio Contreras y Salvador Ramírez Argote cuestionaban severamente el trabajo del síndico Medina y la desorganización que se observaba en áreas del gobierno que debían trabajar en sintonía con los ediles azules.

“Esta responsabilidad de dirigir los trabajos del Comité son del síndico Medina, el síndico Medina es quien tiene que trabajar con los integrantes del Comité, tanto con los regidores como con los ciudadanos integrantes del mismo para ir reflexionando sobre la transparencia… En este momento si tú me dices ¿quién es responsable de que estas cosas a mí me estén opacando la imagen de un gobierno transparente? Se llama Carlos Medina”, declaraba Contreras.

Carlos Medina intentaba zafar un poquito la responsabilidad, desviando la atención a la contratación de un testigo social, desdeñando a los ciudadanos que se habían integrado al Comité. Un tropezón provocado por la incapacidad técnica, sumada a la soberbia de quien resistía a aceptar que el problema era suyo.

NI TAN BRAVOS… PONCHADOS Y SIN TIRARLE

El empresario, exlíder de Coparmex León, Enrique Aranda, se esforzaba en aclarar que su empresa nada tenía que ver con las fallas de iluminación que provocaron la suspensión del juego que marcaría el regreso de los Bravos de León a la Liga Mexicana de Beisbol.

“A mí me tocó la iluminación moderna, en la del campo yo no tuve que ver”, dijo a la salida.

En las gradas y pasillos del estadio Domingo Santana empezaba la sorna hacia el Municipio de León: “¿si así está la obra 1 cómo estarán las otras 399?”.

Esto, porque por la mañana el alcalde Héctor López Santillana encabezó la entrega de la remodelación del inmueble en la que su administración había invertido 26 millones de pesos y el gobierno de Miguel Márquez, otros ocho.

En medio de la rechifla y el enojo de los aficionados que habían aguantado dos horas para el arranque del juego que nunca llegó, la voz del sonido local también escurría el bulto de las culpas a nombre de la directiva de los Bravos de León.

“Es una situación totalmente ajena a los Bravos” repitió como 10 veces en medio de silbidos.

Media hora antes del anuncio oficial, miembros del staff de los Diablos del México, rivales de la novena leonesa en el ‘Opening Day’, juraban que el partido no se llevaría a cabo como finalmente ocurrió.

Por reglamento de la Liga no se puede jugar con esa iluminación. Hay quienes responsabilizan a la directiva que no quiso invertir en un sistema más moderno y potente. Lo cierto es que los mariachis callaron y toda la parafernalia de la inauguración que incluyó una improvisada pasarela de los políticos en el graderío no sirvió de nada para los miles de verdaderos aficionados que fueron a ver el juego de pelota.

El secretario de Desarrollo Social y Humano, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, se sentía más delfín que nunca enfundado en una franela con su nombre en la espalda y el número 18 junto a Miguel Márquez que portaba el número 1.

En las tribunas laterales, cerca de ahí, el presidente de la Junta de Gobierno, Éctor Jaime Ramírez Barba, por lo menos escuchó su nombre pronunciar por el sonido local.

El gozo se fue al pozo. No hubo juego de pelota. Los únicos bravos que ‘rifaron’ anoche fueron los aficionados decepcionados porque los boletos más caros de la liga no sirvieron de nada. Los políticos sí jugaron. Algunos se divirtieron y otros, no hallaban dónde meterse.