Pólvora e infiernitos

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LOS PRIISTAS CON  SU DELEGADA, A 2 DE 3 CAÍDAS

EL ROUND. Si alguien va a pasar mañana por el búnker nacional priista en la Ciudad de México y ve que salen rayos y centellas de la oficina del presidente del partido, Enrique Ochoa Reza, que no se sorprenda. Son los priistas de Guanajuato, dando la bienvenida a la nueva delegada Graciela Ortiz a la nueva usanza.

AL ABORDAJE. Parece que los tricolores impugnadores del status quo del partido en Guanajuato, sólo dejarán las cortesías para los saludos de rigor pues no piensan perder la oportunidad de mostrar, en vivo y en directo, la cruda realidad de lo que vive su partido en Guanajuato.

CLASE POLÍTICA. Están convocados todos, dirigencia estatal, senadores, diputados locales y federales, alcaldes y dirigentes de sectores a la presentación oficial de su nueva delegada. Veremos cómo se pone el abarrote tricolor.

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TOMA Y DACA. Son demasiados los agravios que han acumulado las tribus en pugna durante los últimos meses. Las denuncias por presuntos fraudes en la promoción de viviendas, el engaño que cuestiona el ‘Bronx’ en el tema de las encuestas fueron misiles que golpearon la línea de flotación de la tribu gobernante que encabeza el senador Gerardo Sánchez García.

EN ESTA ESQUINA. Las facciones están claramente definidas. Por un lado, el senador-precandidato Sánchez García y la dirigencia que encabeza Santiago García con algunos de sus incondicionales.

RETADORES. En el otro frente, el senador Miguel Ángel Chico, la diputada Yulma Rocha Aguilar, y quienes no se alinean a los dictados del oficialismo en turno. Es decir, se espera no sea un paseo por las nubes porque quién sabe cuándo vuelvan a ver a Ochoa Reza.

PALABRAS. Ya ve usted que prometió que volvería a Guanajuato semanas después de su primera visita y pasó lo mismo que con otros jerarcas priistas: promesas incumplidas y abandono total.

LES TOCA. Se espera pues que sea una reunión más bien emocional. Y no está mal. Cualquier otro resultado será esconder la realidad de un partido dividido y gobernado por el encono y el fuego amigo.

GUERRA INTESTINA. Aunque al final son los hechos los que hablarán de la nueva realidad priista y no los dichos. No se ve en el horizonte la posibilidad de una tregua de a deveras entre los grupos en pugna.

DETALLES. Porque hoy la prioridad es la disputa de candidaturas para 2018, empezando por la de candidato a gobernador. El agandalle que ha sido la divisa por el gerardismo en el estado de los puestos más importantes hace imposible que un pacto de no agresión, sea la alternativa al lodazal en el que están metidos los priistas.

A VER. Veremos de qué cuero salen más correas. A menos que les dé frío poner sus trapitos al sol.

REELECCIÓN: UNA SEMANA MÁS

POSPUESTA. De plano, los diputados locales esperarán a que los tiempos legislativos los tomen literalmente con los dedos en la puerta.

AUN NO. Es un hecho que esta semana no habrá dictamen ni aprobación en el pleno de la reglamentación de la reforma constitucional que permita la reelección en el estado.

CERO. Ayer hubo mesa de trabajo en la Comisión de Asuntos Electorales y el avance fue nulo. El acuerdo más importante es que se van a dar tiempo y espacio para tratar de buscar la unanimidad tal como ocurrió con la reforma constitucional.

EL PUNTO. Pero aquí sí parece más complicado que se logre el acuerdo unánime por más que PRI, Verde y PRD se opongan a la propuesta del PAN de que alcaldes y diputados locales que busquen ser reelectos, soliciten licencia para que vayan a campaña.

EN LO DICHO. Los opositores al PAN parten del principio de ‘o todos coludos, o todos rabones’. Saben que es su derecho al pataleo. El PAN ya tiró el anzuelo al proponer que síndicos y regidores, sin solicitar licencia, puedan hacer campaña en sus ratos libres.

DISCUSIÓN. Pero hay quienes piensan que ese agregado podría causar confusiones a la hora de aplicarse. El problema es definir cuáles son esos ratos libres. Si solo son los sábados y los domingos o los días laborales por las tardes.

ARRIBA. No es el único tema encorchetado. Hay otros más pero ese es el más importante. De fondo, la razón de mayor peso es dejar todo en manos de la Junta de Gobierno integrada por los coordinadores y titulares de fracciones y representaciones parlamentarias.

DE PLANO. Algo así como saltarse a la Comisión para que decidan quienes en realidad tienen la sartén por el mango. Mañana hay reunión de la Junta. Cualquiera diría que los ánimos andan un poco tensos tras el show del pasado jueves pero no debe haber mayor problema.

COYUNTURA. Aunque no olvidan, los protagonistas del conflicto pueden perdonar por unos días y olvidar sus diferencias. Está clarísimo que el PAN tiene el poder para imponer su mayoriteo pero quiere estirar la liga para llegar al día de la votación en el pleno con los mayores consensos posibles.

CLARA. La disyuntiva se mantiene; desmantelar o no desmantelar los Ayuntamientos. Falta por ver si son mayoría los representantes populares que deciden ir a buscar la reelección.

EN PLATA. El PAN aguarda pero no perdonará, llegado el momento, el poder del mayoriteo. Es una cuestión de tiempo. Al resto parece sólo quedarles el derecho al pataleo.

LA DEL ESTRIBO…

Hacía rato que en León no se daba una relación tan peculiar entre el alcalde de esa ciudad y el gobernador en turno. Un vínculo que huele más bien a sujeción que a colaboración.

Desde el momento que el alcalde leonés Héctor López Santillana aceptó que en el tema de seguridad, el secretario de Seguridad en el estado, Álvar Cabeza de Vaca, llevaba mano, las cartas quedaron marcadas.

La decisión de construir el cuartel militar en Irapuato con una parte de recursos provenientes de las arcas leonesas, generaron ciertas críticas al edil leonés que no parece rebatir ni discutir propuestas y golpes de timón de palacio de Gobierno estatal.

Obviamente, Ricardo Sheffield nunca mostró esa actitud frente a Juan Manuel Oliva. Ni siquiera el antecesor de aquel, Vicente Guerrero Reynoso (qepd).

BOTELLO Y SALIM: A CINCO AÑOS DE AQUEL DEBATE

Seguramente, en ese momento, Miguel Ángel Salim no veía la derrota en el horizonte porque no respondió a ningún señalamiento, crítica o ataque ni tampoco lanzó uno solo a sus adversarios en la contienda.

Hace exactamente cinco años tenía lugar el debate de candidatos a la alcaldía de León en donde los protagonistas centrales fueron el citado Salim y su actual colega en San Lázaro, Bárbara Botello Santibáñez.

Salim Alle se convirtió en el blanco favorito de todos los aspirantes a la alcaldía leonesa en la elección de 2012. Todos le tundieron, pero él, estoico, aguantó candela, asumiendo la posición de quien punteaba en la contienda.

“El candidato de Acción Nacional habla de transparencia, sin embargo, su manejo como funcionario público no ha sido transparente. Nunca aclaró si la misma persona que construyó el Centro de Distribución del ISSEG es la misma que construyó las oficinas del PAN, recuerden que él era el presidente del PRI, del PAN –corrigió- y director del ISSEG. No aclaró su participación en la entrega de contratos millonarios a una empresa en la que el chofer era el principal accionista”, refirió Botello en una de las embestidas más fuertes de aquella jornada.

Era uno de los momentos más decadentes de Acción Nacional en su desgaste acumulado de más de dos décadas en el poder en León. Pero los azules creían que tenían permanencia voluntaria en el poder.

“La administración está plagada de intereses económicos que han corrompido la función pública y ha provocado el estancamiento de la ciudad. Con el cambio tranquilo todos vamos a escribir una nueva historia, necesitamos aire fresco, un cambio que involucre a todos los sectores y a todas las clases sociales”, decía Botello en el cierre de aquel debate.

Ni Miguel Salim ni su equipo veían venir la derrota pese a lo estrecho de su ventaja en las encuestas. Al final del debate, el panista se mantenía en su postura y creía haber actuado correctamente.

“Yo no tengo porque salirme del script, lo que la ciudadanía a lo que vino aquí es a escuchar propuestas, no tengo porque perder mi tiempo en vanidades ni en cosas insulsas que ya se han aclarado, no voy a perder mi tiempo en eso” dijo.

Nadie advirtió en el PAN que iba en caída libre y que la derrota asomaba en el horizonte.

MÁRQUEZ Y EL 2018: MEJOR FUERZA LOCAL QUE AVENTURA NACIONAL

El destape del senador Juan Carlos Romero Hicks alcanzó a picar un poco la cresta al gobernador Miguel Márquez y a herirle el orgullo porque en su fuero interno creía tener posibilidades de convertirse en el caballo negro de la carrera por la candidatura presidencial en su partido.

Pero tal parece que ahora sí ya no hay lugar para más suspirantes. Sobre todo si se trata de hacerlo con posibilidades y no sólo de engordar la nómina de pretendientes sin ton ni son.

En ese contexto, a Márquez parece quedarle solo una alternativa que no es desdeñable, pero que de momento quedará en el ámbito provinciano. Consolidarse como el gran elector de su partido en el estado.

El gobernador puede ‘no hacer mosca’ en la disputa por la candidatura presidencial pero sí alinearse o aliarse con el dirigente nacional Ricardo Anaya en aras de buscar llevar ‘mano’ en las definiciones locales.

Aquí, aparece en su visita al Estado de México para apoyar una campaña que parece condenada a la derrota en la batalla por la gubernatura pero no de ahora sino desde la designación de la abanderada Josefina Vázquez Mota que cada día se aleja más de la posibilidad de una victoria considerada estratégica rumbo a 2018.

Miguel Márquez sólo cumple con el ritual de la institucionalidad a la espera del derecho a cancha libre en su partido en Guanajuato. Pasan los días y pese a que, abiertamente no hay pugna con el dirigente estatal de su partido Humberto Andrade, el tono de la relación entre ambos no es de confianza plena.

El jefe estatal, mientras tanto, aguarda con su estilo ya característico. Con un bajo perfil mediático y a la expectativa de un choque de trenes que no aparece entre Diego Sinhué Rodríguez Vallejo y Fernando Torres Graciano.

En suma, Márquez parece preferir ir a la segura por una consolidación en lo local que a una aventura impredecible en lo nacional. Habrá qué ver.