El Papa saca del silencio a los enfermos de Huntington

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América Latina es una región con altas tasas de incidencia de esta enfermedad
Notimex 

Ciudad del Vaticano .- Francisco será el primer Papa de la historia en recibir a cientos de personas afectadas por la enfermedad de Huntington, y con ese gesto sacará del silencio a quienes padecen este mal, quienes por lo general viven en en el silencio y las sombras.

América Latina es una región con altas tasas de incidencia de esta enfermedad, un trastorno cerebral que provoca una inexorable degradación de las capacidades motrices y psíquicas, provoca problemas en el habla, en el razonamiento y en el movimiento.

El Papa Francisco recibirá unas dos mil personas, entre enfermos, médicos y familiares, la mañana de este jueves en el Aula Pablo VI del Vaticano.

“La de Huntington es una enfermedad devastadora. Un enfermo es como si tuviera Alzheimer, Parkinson y otras discapacidades todas juntas. En algunos países es muy rara, pero en 23 países tiene unos niveles altísimos y por eso crea una situación dramática”, señaló el presidente del Pontificio Consejo para la Cultura del Vaticano, cardenal Gianfranco Ravasi.

Citó como ejemplo a Venezuela, donde la enfermedad tiene índices altísimos, donde los pacientes son dejados en soledad a su suerte en las aldeas, sin ninguna asistencia.

Ravasi reveló que la audiencia de mañana jueves fue una iniciativa del Papa, después que se encontró con un hombre afectado de Huntington que le pidió ayuda.

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“Es un compromiso que debemos asumir considerando que, por ahora, una cura efectiva de alcance global y significativa todavía no existe. Se han logrado conquistas importantes, pero el resultado está muy lejos”, añadió el purpurado.

Durante la presentación de la audiencia con el Papa, en la sala de prensa del Vaticano, destacó el testimonio de Dilia Oviedo, una colombiana de 79 años, viuda y madre de 11 hijos, seis de los cuales tienen la enfermedad y otros dos que murieron por esa causa.

“Sólo tres están sanos, entre ellos una hija mía que tuvo que dejar al marido y los hijos para cuidar a los hermanos”, dijo Oviedo, tras contar que tiene escondido el padecimiento porque “ninguno daría trabajo, o ninguno se casaría con parientes sanos de gente enferma”.

“Existe mucha superstición, nos creen víctimas de una maldición. Al Papa le quiero pedir ayuda”, precisó.

Y sobre su sonrisa, apuntó: “¿Qué debo hacer? Ya estoy enferma, si ni siquiera sonrío, ninguno quisiera estar más conmigo”.

La enfermedad de Huntington era también llamada “el baile de San Vito” porque las personas afectadas por los clásicos movimientos espasmódicos peregrinaban a una capilla en Ulm (Alemania) y dedicada a ese santo, para pedirle curación.