Palabras Mayores

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TARJETA ROJA

La expresión de Carlos Romero Deschamps va mucho más allá de la insensibilidad y el cinismo típico de uno de los sobrevivientes de lo más rancio de nuestra clase política.

El “todos los que nacimos, alguna vez, morimos. Unos antes que otros”, habría que inscribirlo también en el catálogo de expresiones desafortunadas en torno a la Refinería Ing. Antonio M. Amor en donde la demagogia del poder es una realidad hace varios años.

Ahí, donde los compromisos de la autoridad federal para reconfigurar las instalaciones han naufragado una y otra vez. A reserva de esperar el dictamen de los peritajes que se habrán de hacer, la refinería de Salamanca es la muestra de que los gobiernos se especializan en explicar por qué no se hacen las cosas en lugar de  dar argumentos de cómo sí las van a hacer.

Puede ser que el accidente tenga que ver con las condiciones precarias de esas instalaciones. Pero también puede que no. Para la diputada panista salmantina Beatriz Hernández sí tiene que ver según sus declaraciones al tiempo que urgía a la reconfiguración.

Anteayer, el director de Pemex, José Antonio González, y el dirigente del sindicato visitaron Salamanca porque era obligado hacerlo después de la tragedia que ocurrió en un área adyacente.

Como es natural, no quisieron hablar de otro tema que no fuese el duelo que se vive por la pérdida de cinco vidas.

El punto es cuándo regresará para encabezar y hacerse cargo de una reconfiguración anunciada y postergada desde hace varios años. Visto en perspectiva, por angas o mangas, las autoridades federales le dan largas al tema.

Qué mejor ocasión para hacer compromisos concretos para mejorar las instalaciones y las condiciones de seguridad de los trabajadores. Nada de eso. Guanajuato pujó por ser la sede de la refinería. Compró terrenos y perdió. No hubo nueva refinería pero tampoco hay reconfiguración.

Las promesas se alargan y se pierden. El cinismo de Romero Deschamps es insultante e indignante pero es la expresión más sincera de todas las que hacen funcionarios federales y estatales. Tristemente, para este personaje, la muerte de cinco personas es una anécdota. Las cosas pasan. Las promesas se olvidan.

DESDE LA TERCERA CUERDA…

A propósito del estadio, no todos son porras para la intervención del gobernador Miguel Márquez en este pleito jurídico. El ministro de la Suprema Corte de Justicia, Miguel Montes García, escribió un artículo publicado en un diario de circulación nacional el pasado jueves en el que cuestiona severamente la postura asumida por el gobierno estatal.

“Inapropiado, imprudente y falto de cuidado”, califica Montes García que Márquez tome partido en la defensa del estadio.
Montes critica que el gobernador y el alcalde de León, Héctor López, hayan “incitado” a palcohabientes y platehabientes a interponer amparos para retrasar la decisión final. Cuestiona también el diseño de estrategias y tácticas para que el Estadio no se entregue a Zermeño.

“Han tomado partido en favor de una de las partes en juicio, han hecho llamados públicos para que los aficionados se manifiesten en favor del club León , al que nadie ataca; piden que los dueños de palcos y plateas soliciten amparos cuando a ellos nadie les reclama nada. Sus actos constituyen un llamado a la anarquía”.

Y concluye: “no tienen las autoridades locales confianza en la honestidad y preparación de los jueces federales? Deberían tenerla y si conocer que pueden incumplir su obligación y que sean parciales, denunciarlo con claridad”.

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Hasta ahí, el artículo de Miguel Montes con quien cabe anotar, trabajó durante mucho tiempo, Ignacio Navarro, el director Jurídico de la Presidencia en tiempos de Bárbara Botello, periodo en el que, el actual secretario del Ayuntamiento, Felipe de Jesús López Gómez, llama a revisar la argumentación presentada por la autoridad pues en ese tiempo se perdió por lo menos una de las instancias del juicio.

LA DEL ESTRIBO…

Por cierto, el Municipio de León y el gobierno del estado mantienen viva la esperanza de salvar el Estadio León como patrimonio público.

El pasado viernes se vio llegar al despacho del secretario del Ayuntamiento, Felipe de Jesús López Gómez, a Raquel Barajas, titular de la Consejería Jurídica del gobernador Miguel Márquez y expresidenta del Poder Judicial.

También estuvo Francisco Trejo Ortiz, el abogado externo que colaboró en la interposición del amparo que perdió la autoridad así como otros funcionarios estatales y municipales. Siguen creyendo que los milagros existen.

CARLOS MEDINA:  DE LAS CLASES DE MORALIDAD A LOS CAMPOS DE GOLF

“Los leoneses hemos sido innovadores y creativos. No podemos permitir que nuestras autoridades lleguen a hacer más de lo mismo y a veces muy mal”.

La frase es del actual síndico panista Carlos Medina Plascencia, pronunciada hace exactamente dos años justo el día que renunciaba a la presidencia de la Fundación para el Desarrollo de Gobiernos Confiables (Fidegoc), una vez que se había oficializado su integración a la planilla de Héctor López Santillana.

Una despedida a la que él mismo quiso dar un toque simbólico por lo que había significado esa agrupación en su trayectoria antes de volver a la política.

La Fidegoc es una agrupación civil que ha sido emblemática en ese perfil que ha querido construir Medina de sí mismo como un hombre preocupado por las mejores prácticas de gobierno y la construcción de contrapesos desde la sociedad civil.

La coincidencia en fechas no es muy afortunada para Medina porque este fin de semana, a dos años exactamente de aquel lance, decidió no estar presente en la sesión extraordinaria de Ayuntamiento en el que se inició el procedimiento de sanción en contra de exediles y exfuncionarios de la administración de Bárbara Botello.

Bueno, no lo decidió él. Sucede que ya tenía comprometido este viernes para participar en un torneo de golf en la Riviera Nayarita. El gobierno de Héctor López solo encontraba esta opción para dar curso a este procedimiento y no caer en el riesgo de que eventuales sanciones contra exfuncionarios barbaristas, prescribieran.

Él siempre ha dejado claro que su agenda personal y profesional está por encima de la del cabildo. Curiosa forma de recordar aquél pronunciamiento. Hace dos años, Medina quería dejar a salvo el nombre de Fidegoc, la agrupación civil que incubó el nacimiento del Observatorio Ciudadano de León y que recibió varios millones de pesos de la administración de Ricardo Sheffield.

En estos más de 700 días, hemos sido testigos de cómo cae el mito que Medina construyó de sí mismo durante mucho tiempo. En aquella ocasión denostó al gobierno de Bárbara Botello al que consideró el más corrupto en la historia de León.

El viernes se perdió la oportunidad de regodearse en el inicio de un procedimiento de sanción contra esa administración. Él estaba feliz buscando hacer hoyo en uno. Cada quién sus prioridades.

DE SU RONCO PECHO

“Todos morimos, unos antes que otros”

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Carlos Romero Deschamps, el líder petrolero, en su jugo

 

LA IMAGEN DEL DÍA

 

FISCALIZACIÓN DE RECURSOS, EN EL LODAZAL PARTIDISTA

La fiscalización de recursos públicos y la lucha anticorrupción naufraga entre el desgarramiento de las vestiduras de los representantes de los partidos políticos.

Los priistas se tiran al piso en el Ayuntamiento de León y cuestionan las formas atropelladas del gobierno del PAN: el arranque de procesos de sanción con los dedos en la puerta y con el tiempo encima porque están a punto de prescribir.

Alegan revancha. Lo mismo en el tema de la licitación de la basura que en el caso de la denuncia penal por la contratación de una mujer que fue contratada para trabajar en la Secretaría de Seguridad y, al final, fue la peinadora de Bárbara Botello.

¿Qué hubiese pasado si los tricolores no hacen circo maroma y teatro en el cabildo ante el inicio de un procedimiento que incluye la posibilidad de sanciones para exfuncionarios y exmiembros del Ayuntamiento que aprobaron la licitación para el nuevo sistema de recolección de basura?

Al final es la reacción airada lo que eleva la estridencia mediática. Los priistas abrigaban la esperanza de que se pasara el tiempo y la posibilidad de las sanciones prescribiera.

Más allá de esta circunstancia, estaba claro que el PAN impondría su mayoría para ir en contra de exfuncionarios aunque en el caso que nos ocupa, las sanciones mayores a las que se harían acreedores sería la inhabilitación para ejercer cargos públicos.

Y ya sabemos la historia. La mayoría de quienes han litigado en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo han ganado sus impugnaciones. Ahí están los casos de funcionarios de Ricardo Sheffield como Mario Ontiveros y Manuel Villagómez, sancionados en tiempos de Bárbara Botello que ganaron sus respectivos recursos. ¿Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo?

Los panistas echan toda la carne al asador para ir tras los barbaristas. De eso no hay duda. La discusión tendría que ser si hay o no irregularidades y no si se trata de una revancha. Los priistas patalean y los panistas se dan baños de pureza.

Lo cierto es que la supuesta autonomía de los órganos de fiscalización sigue siendo un mito genial. Esteban Ramírez anda muy activo contra actos de la pasada administración. La Contraloría leonesa opera y los panistas aplauden. Los priistas cuestionan.

Tenemos el caso estatal. Esta misma semana apareció en Televisa un nuevo reportaje sobre la compra de medicamentos de parte del gobierno de Miguel Márquez quien volvió a negarlo todo.

Pero más allá de las obsesiones mediáticas, hoy tendríamos que preguntarnos  de qué nos ha servido la secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas a cargo de Isabel Tinoco.

¿Cuántas sanciones se han emitido? ¿Cuántos funcionarios estatales castigados? ¿Nadie mete la mano en esta administración estatal? Si Tinoco le debe el puesto a Márquez, nadie puede creer que lo va a incomodar con algún señalamiento.

La autonomía de los órganos fiscalizadores nadie la cree. Vivimos la transición a un sistema estatal y a otro nacional anticorrupción. Mientras tanto, los partidos siguen en su guerra de lodo.

Por eso la fiscalización sigue naufragando entre el vedetismo de los partidos políticos. Unos se tiran al piso y otros echan toda la caballería contra los adversarios. Todos protegiendo sus respectivas parcelas. Hasta hoy, mucho más ruido que nueces.