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Ley de cultura

“La cultura es lo que queda de los siglos, cuando de los años ya no queda nada”.

Emilio Uranga

 

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El miércoles de la semana pasada, nuestro paisano, el doctor Gerardo Sánchez García, presidente de la Comisión de Cultura del Senado de la República, presentó ante esa cámara la iniciativa de Ley General de Cultura.

Como ley marco de las legislaciones estatales, dicha norma contendrá las disposiciones que regulen los fundamentos, formas y procedimientos para que los mexicanos tengan acceso y aprovechen los bienes y servicios que el Estado debe prestar en ese renglón.

El derecho de acceso a la cultura es una de las prerrogativas fundamentales de los individuos y los grupos tutelada por la Constitución; y supone un complemento axiológico de la libertad de expresión y del derecho a la educación.

En efecto, los sistemas constitucionales más avanzados, establecen que el desarrollo cultural se funda en la libertad de expresar y difundir ideas, así como en la más irrestricta posibilidad de creación artística e investigación científica.

Es evidente, además, que la evolución cultural de los pueblos va de la mano con el desarrollo que alcance su sistema educativo; y que las expresiones culturales pueden ser más ricas en tanto esté mejor dotada la infraestructura educativa.

Al justificar ante el pleno, la exposición de motivos, el senador guanajuatense manifestó que la ley “[…] podrá estimular la creación, activar el trabajo institucional, incentivar la economía desde este sector, fortalecer el apoyo y defensa de los creadores y su entorno, así como robustecer las iniciativas de carácter local.”

Esa disposición de rango nacional contiene, desde luego, un capítulo de disposiciones generales; y normas precisas con respecto al patrimonio cultural y sobre las zonas que deben de ser preservadas como parte de nuestra reserva histórica y cultural.

Uno de los propósitos de esta ley será el establecimiento de un sistema nacional de cultura que coordine los esfuerzos de la Federación y las entidades locales, para potenciar los esfuerzos tanto de los organismos públicos como de los creadores, curadores y promotores particulares.

Dicho sistema nacional busca la descentralización de la cultura, la distribución precisa de competencias y atribuciones de todos los involucrados; y el aprovechamiento de las capacidades y responsabilidades de todos los niveles de gobierno.

Y es que está prevista la implantación legal de tres programas: uno Nacional Permanente de Cultura, otro de la Educación para la Cultura y las Artes; y un tercero, que será el Nacional de Investigación y Cultura. Es previsible que una vez que el pleno senatorial vote la iniciativa de referencia, se habrá de convertir en la ley que rija los esfuerzos de la novel Secretaría del ramo, y que en ese marco pueda ir generando los frutos que esperamos los mexicanos.

Para los guanajuatenses es un honor que gracias al talento y esfuerzo de nuestro coterráneo Gerardo Sánchez, pronto podamos tener una norma que regule ese importante componente de nuestro desarrollo, como lo es la cultura.

Ese etéreo pero inconsútil concepto, al cual muchos son los que aluden, pero son pocos los que responden cuando se les cuestiona por su definición; y a propósito, el Senador Gerardo Sánchez, dice que:

“La cultura es la expresión más alta de los pueblos y naciones. Mediante ella se abre camino a la libre expresión de ideas y constituye un medio idóneo para comunicar y confrontar mundos de vida entre personas, grupos étnicos, artistas, intelectuales y organizaciones sociales”.