Guanajuatenses que participaron en la Constitución Mexicana de 1917

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dr.Artemio

Un luchador social, Santiago
Manrique, por el distrito 7 de León

 

Santiago Manrique fue electo en 1916 como diputado suplente al Congreso de Querétaro por el séptimo distrito de León. Había nacido allí el 18 de noviembre de 1880, se dedicó a sus estudios básicos, el trabajo obrero y la colaboración con Antonio Madrazo en diversas obras de construcción.a color - 12 DE FEBRERO

Su relación con Madrazo rebasa el ámbito laboral y se fortalece por su afinidad ideológica anti-porfirista. Santiago Manrique promueve la formación de grupos opositores a la explotación proletaria y la democracia simulada, dispuestos a rebelarse contra la dictadura. Sus guías son dos precursores de la Revolución Mexicana que tuvieron sus raíces en suelo leonés: Práxedis Guerrero y Francisco Manrique.

El primero de ellos nació en los Altos de Ibarra, municipio de San Felipe, como descendiente de una familia leonesa. Sus ideales sindicalistas y el abierto apoyo que brinda a las protestas obreras le traen la persecución de las autoridades y la búsqueda de refugio en los Estados Unidos.

Allá se une con Francisco Manrique, condiscípulo leonés y compañero de lucha, para difundir el periódico “Alba Roja”. En 1906 ambos se afilian al Partido Liberal Mexicano organizado por los hermanos Flores Magón e intensifican sus acciones revolucionarias. Como muestra, Práxedis Guerrero visita León en 1909 para crear allí una sede de ese partido.

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Francisco Manrique y Práxedis Guerrero pierden la vida en los inicios de la revolución, defendiendo los ideales magonistas con las armas en las manos. Sin embargo, su obra les sobrevivió a través de incontables seguidores en el norte y el centro del país.

Uno de ellos, el futuro diputado Santiago Manrique, se identifica con el movimiento maderista, colabora con él en 1910-1912 y se angustia ante las vicisitudes de su administración. En febrero de 1913 lamenta su fracaso como gobierno y el trágico final de sus dirigentes.

Como la mayoría de los maderistas, el líder Manrique ve en el constitucionalismo su secuencia. Colabora con los nuevos rebeldes propagando su ideario y secundando sus acciones en el Estado de Guanajuato, actitud riesgosa en una provincia dominada por el huertismo.

A la firma de los Tratados de Teoloyucan y la ruptura del bloque revolucionario, Manrique se mantiene al lado de Venustiano Carranza y contribuye a la reconstrucción política de México postulándose al Congreso Constituyente como suplente de su amigo Antonio Madrazo.

Pasadas las primeras semanas, ante la licencia de Madrazo para incorporarse al gobierno federal, Santiago Manrique se convierte en el vocero del séptimo distrito en aquella asamblea nacional; una gran oportunidad anhelada por todo luchador social y a la vez un gran compromiso, el de legislar a favor de los desposeídos.

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Su estrategia es el cabildeo, la tribuna está muy disputada por los abogados; no obstante, las personas que como él han pertenecido a los grupos opositores conocen de aspiraciones e idearios que comparten en su trato diario. Pueden no hacer uso de la voz ante la asamblea; pero sus votos son decisivos. Están presentes en la aprobación de las garantías individuales, los artículos 3, 27 y ante todo, en el 123, el cual refleja los postulados laborales del Partido Liberal Mexicano, mostrando que el sacrificio de jóvenes idealista como Práxedis Guerrero y Francisco Manrique no fue estéril.

La etapa posterior en la vida de Santiago Manrique está dedicada al servicio público, en ella atiende diversos cargos locales y estatales, hasta su deceso el 2 de julio de 1936, en la madurez de sus 55 años.