Chispitas de Lenguaje

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Comillas

Las comillas son de los signos menos comprendidos. Se usan inapropiadamente con mucha regularidad. Hay mitos recreados por una inadecuada interpretación de su normativa. Además, se aplica un formato no recomendado.

De forma tradicional, en México se han venido usando las comillas inglesas (“ ”). Sin embargo, las academias de la lengua recomiendan la migración hacia las que corresponden a nuestro idioma: las latinas o españolas (« »). Por lo tanto, al ser una recomendación, no es incorrecto el uso de las inglesas, pero, desde luego, es preferible aplicar las españolas (por fortuna, ya empiezan a ser más comúnmente aplicadas).  Su uso se limita a citas textuales y a ironías. Es decir, que (muchos profesores aún se obstinan en este sentido) no aplica para los títulos de libros o para destacar algún concepto.

Actualmente, los títulos de libros, leyes, folletos, álbumes musicales, trabajos de investigación, etc. (de forma genérica, los encabezados) deben referirse a ellos en cursiva (no en el propio documento, sí cuando en otro se le cite). Solo cuando sea imposible aplicar este formato (como en los procesadores de texto de las redes sociales), se recurre a las comillas. Por ejemplo, el nombre de esta columna es Chispitas de lenguaje (cursiva), pero cuando debo referirme a esta sección en las redes sociales (donde no hay posibilidad de cursivas), lo hago entre comillas: «Chispitas de lenguaje». Solo cuando no puedo aplicar las comillas españolas, entonces recurro a las inglesas: “Chispitas de lenguaje”.

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Esta forma es la que ha dado lugar a la interpretación inadecuada. Muchos suponen que sirven para destacar algo. De alguna forma es cierto, pero es distinto al concepto de resaltado. Lo que debe singularizarse por alguna razón, se entrecomilla (como las citas textuales o la ironía). De esa forma, se identifica que el texto no tiene el mismo tratamiento que el resto. Una cita textual se entrecomilla porque indica que no es del autor del texto general; una ironía es cuando debe interpretarse diferente a lo textual: Aquí el «ingeniero» dice que debe aplicarse una nueva aleación (todos saben que es abogado).

Bajo esta lógica, no es lo mismo que un resaltado. Para esto último aplica el subrayado (que ya no se recomienda porque en textos electrónicos eso significa hipervínculo), cursivas, negritas y versalitas (formato de mayúsculas, pero unas grandes y otras pequeñas para distinguir entre mayúsculas y minúsculas). La intención del resaltado es señalar algo a lo que debe poner especial atención el lector porque tiene un valor superior al resto del texto en su contenido. En este sentido, no coincide con el uso de las comillas.

Por último, cuando hay necesidad de abrir comillas dentro de comillas deben combinarse las españolas, con las inglesas (porque son auxiliares) y las simples. El Diccionario panhispánico de dudas ejemplifica así: «Antonio me dijo: “Vaya ‘cacharro’ que se ha comprado Julián”».

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Agradezco la gentileza de un lector, que me pidió no mencionar su nombre, que me precisó de mi colaboración anterior que la esposa de George W. Bush es norteamericana; en tanto que la esposa de Jeff Bush (su hermano) sí es de Guanajuato.