Ama a su hija Camila y los números son su pasión

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Por siempre y para siempre la familia son el pilar más importante para nuestra entrevistada, quien resalta que el apoyo emocional que ha recibido le permite ser empática en todo lo que realiza 

Texto: Eliseo Ledezma / Fotos: Patricio Serna  

Conexiones .- Contenta de combinar su labor como profesionista, estudiante de contaduría y mamá a la vez, Karla Mata Orozco, comparte que no debe de ser una limitante tener una hija, ser madre, trabajar y estar en casa.

Mucha gente cercana a ella, como amigos le preguntaban ¿qué haces? a lo que respondía: “soy mamá, me estoy preparando como contadora y tengo una hija”, lo cual lo percibían  como una restricción para seguir adelante, sin embargo Camila nunca fue un impedimento sino un adicional para cumplir sus sueños y continuar sus metas personales.

“Si lo veía como algo muy difícil y arriesgado pero salí adelante. Se me complicó un poco ya que interrumpí mi carrera cuando mi hija tenía dos años, me salí por motivos económicos, no contemplaba muchos gastos con ella, pero ya después regresé”.

Fue en 2012 cuando Karla decidió cursar la carrera de contaduría pública en la Universidad de León Campus Guanajuato, “siempre he tenido ese amor por el estudio desde que estaba en la secundaria”, dijo para Conexiones.

Así lo dijo: “Al hablar de mi estoy hablando en un 50% o más de mi hija”

Han sido varias las experiencias que ha tenido que enfrentar, ya que desde siempre ha trabajado de la mano de su familia, pues en su momento tenían un negocio de paletas de hielo.

Y por las tardes cuando salía de la escuela se hacía cargo de la paletería que fue una constante para seguir adelante.

Agregó que de niña soñaba trabajar en equipo, relacionarse mucho con las personas, es por ello que ahora lleva al frente la administración de una tienda de autoservicio.

Mi mamá es comisionista, le ayudo a administrar la tienda, el personal, todas la operaciones y la contabilidad”.

De toda la vida los números han sido lo suyo, pero siempre se ponía nerviosa, en especial con un maestro que era muy estricto en la materia de matemáticas.

“No le ponía mucha atención, tal vez por el mismo miedo que le tenía, pero resulta que en los exámenes siempre me sacaba dieces”, expresó Karla.

Recuerda que desde siempre hacia grupos de estudio, ahora en la UDL también los organiza junto con sus compañeros, “cada quien se encarga de algo, a mí siempre me ha gustado mucho la contabilidad, creo que es mi carrera adecuada”.

A un año de concluir con su carrera para Karla este reto representa una realización personal, porque con el apoyo de sus papás, “he  aprendido a pedir ayudar, antes no solía hacerlo quizás era de las personas que pensaba que sola lo podía hacer. Ahora me doy cuenta que necesito de todos, de mis maestros y por supuesto del papá de mi hija”.

Entre sus planes a mediano plazo le gustaría tener su despacho contable, continuar con su maestría y contar con una cartera de clientes potenciales.

De Camila mencionó que ha aprendido a controlar sus emociones, divertirse, explotar de alegría porque con los juegos que se inventa la hace entrar en su mundo.

“A mi hija le gusta jugar a la doctora dice que es la doctora juguetes, armamos castillos, le gusta mucho la cocinita y la plastilina”, aludió.

Karla Mata Orozco, es originaria de Abasolo, Guanajuato llegó con su familia en el año 2006, ya que una de sus hermanas  entró a estudiar a la Escuela Normal, entonces sus papás decidieron migrar para el estado y así darles una oportunidad de vida para encaminarse en su formación profesional.