Adiós, ‘Chanito’

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El haber corrido un ultramaratón a los 79 años, es una de sus hazañas. Foto: Onofre Lujano

Referente del deporte local, Feliciano Maya falleció a los 98 años

Onofre Lujano

ACÁMBARO, Gto.- Antes de cumplir un siglo de vida, murió ‘Chanito’, un ejemplar e incansable deportista que demostró que nunca es tarde para empezar en el mundo deporte, concretamente en el atletismo, disciplina en la que escribió capítulos de grandeza.

Feliciano Maya Farfán, compitió en justas locales y nacionales, y aunque el atletismo fue su pasión también gustaba del boxeo, beisbol y toros; hoy, su familia consternada por esta pérdida lo recuerda con orgullo.

El hombre que lucía lleno de salud murió por organismo cansado, no tenía ninguna enfermedad crónica o terminal,  su cuerpo descansa en el cementerio municipal, donde fue su última carrera, donde los deportistas de su época lo recuerdan, las nuevas generaciones lo admiran por su pundonor y constancia porque corrió de todo desde los 10 mil metros planos, maratón, medio maratón y alguna vez un ultramaratón.

Don ‘Chanito’ nació en la comunidad  de Tócuaro, del municipio de Acámbaro, pero su infancia y juventud la pasó en el barrio bravo de La Soledad, ahí se forjó como hombre de carácter que después aplicó en el deporte; luego vivió en la calle Guerrero, precisamente enfrente de la puerta principal de la Escuela secundaria ‘Elías Macotela García’.

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Sus cercanos recuerdan la fecha del 7 de junio de 1997, en la Ciudad de México, cuando el corredor acambarense Feliciano Maya Farfán, participó en el campeonato nacional mexicano  de los 100 kilómetros en la ciudad de México en Atizapán de Zaragoza, y a sus 79 años de edad recorrió la prueba 80 kilómetros en 10 horas, 54 minutos y 10 segundos, implantando un récord en México… y al terminar la carrera ‘Chanito’ se alejó trotando varios metros según dijo, “para aflojar sus músculos”.

Sus primeras carreras y triunfos fueron en el barrio de Cristo Rey donde se organizaban eventos en cada fiesta patronal, por parte del famoso Fernando ‘Gordo’ Posadas (QEPD), después empezó a asistir a competencias fuera de Acámbaro.

Su habitación está llena de trofeos y diplomas que ganó a pulso, “siempre salía por la madrugada a entrenar para sus carreras de competencia, un hombre ejemplar que se dejaba querer por la gente que lo aclamaba cuando llegaba a la meta”, dijo una de sus nietas.

El hombre del atletismo fue sepultado en el panteón municipal que se ubica en la calle Omega, antes hubo una misa de cuerpo presente en la parroquia de San Francisco de Asís. Le sobreviven su hija Avelina,  nueve nietos y bisnietos entre ellos  Jesús Jiménez Guevara y Josefina Jiménez Guevara, que vivieron con él  y quienes guardan con orgullo en fotografías y diplomas la trayectoria de su abuelo al que consideran un claro ejemplo del deporte.

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